El Papa Benedicto XVI cumplió ayer cinco años como líder de 1.100 millones de católicos romanos con el optimismo de sus primeros días opacado por controversias que el Vaticano aún intenta resolver.

El Papa Benedicto XVI cumplió ayer cinco años como líder de 1.100 millones de católicos romanos con el optimismo de sus primeros días opacado por controversias que el Vaticano aún intenta resolver.
Sesenta cardenales se dieron cita ayer para un almuerzo privado en el Vaticano con el pontífice alemán, quien se había reunido en Malta el domingo con ocho víctimas del escándalo de abusos sexuales que remece a la Iglesia.
Sin eventos públicos. Al igual que en su cumpleaños número 83 el viernes, no se planearon eventos públicos para el aniversario y Benedicto XVI no hizo declaraciones.
Afuera, en la plaza San Pedro, donde los vendedores aún ofrecen más recuerdos del fallecido Papa Juan Pablo II que de su sucesor, peregrinos católicos expresaron preocupación pese a mostrar su apoyo al Papa.
"Los últimos años no han sido fáciles", dijo Marco Bosco de España. "El desafío es ver que todo lo que ocurrió este año sea aclarado. Confiamos en que el Papa Benedicto XVI hará eso", dijo.
El cardenal Joseph Ratzinger sorprendió al mundo tras su elección el 19 de abril de 2005 con un acercamiento discreto que contrastaba con su feroz reputación como supervisor doctrinal del Vaticano.
En su primer discurso prometió continuar la senda de su popular antecesor, el Papa Juan Pablo II, y fomentar la unidad cristiana y las relaciones con otras religiones.
Desde entonces, su papado ha estado marcado por controversias sucesivas, muchas con otras creencias, y un patrón de malas comunicaciones que a menudo ha avivado el fuego. La reciente ola de acusaciones de abuso sexual a niños y adolescentes cometidos por sacerdotes, algunos de décadas atrás, es la más reciente de una serie que comenzó en Irlanda y se extendió este año a Alemania, Austria, Holanda y otros países europeos.


