Con la procesión de palmas o Domingo de Ramos, que se realiza hoy en recuerdo de la entrada mesiánica de Jesús a Jerusalén, comienza la Semana Santa cristiana que culminará el 12 con el Domingo de Pascua.
Con la procesión de palmas o Domingo de Ramos, que se realiza hoy en recuerdo de la entrada mesiánica de Jesús a Jerusalén, comienza la Semana Santa cristiana que culminará el 12 con el Domingo de Pascua.
Durante la procesión, se bendicen las ramas de olivo que los creyentes obsequian a sus semejantes en señal de paz y protección.
Los ramos son luego colocados detrás de la puerta de entrada de cada hogar.
Según los cuatro evangelios, cuando Jesús entró a Jerusalén montado en un asno buscando un lugar donde celebrar la Pascua, la gente lo recibió alborozada, tendiéndole mantos en el camino, a la manera en que por entonces se saludaba a los reyes, y agitando palmas y ramos de olivo en señal de bienvenida.
Las palabras del profeta tienen su cumplimiento en esa jornada: "No temas, ciudad de Sión, mira que tu Rey llega montado en un borrico" (Juan 12,13).
Fue en Jerusalén donde Jesús dijo: "Mi alma ahora está turbada. ¿Y qué diré: «Padre, líbrame de esta hora»? Si para eso he llegado a esta hora!" (Juan 12.27).
Su entrada triunfal a la ciudad donde encontraría la muerte fue recordada durante siglos por la cristiandad de dos maneras opuestas.
Mientras que Jerusalén optó vivir el Domingo de Ramos como una alegre fiesta de alabanza al Rey de los judíos que acababa de llegar, en Roma a esa misma jornada se la llamó Domingo de la Pasión, y como tal, se la vivía con tristeza por el preanuncio de la muerte. El Concilio de Trento unificó las celebraciones.
El Concilio de Trento unificó las celebraciones para la Iglesia Latina.