Cuando yo era niño solíamos divertirnos con mis amigos colgándole una cola larga de cinta, hilo o papel (en la parte de atrás del pasacintos) al distraído. Ni más, ni menos, esto es lo que actualmente nos hace el gobierno con la entrega de planes y bolsones. Y nos cuelga colas cuando no ajusta los salarios acorde a la inflación existente; cuando el Indec miente; cuando nos mete fútbol a toda hora con propaganda oficial constantemente; cuando nos desampara frente a los delincuentes; cuando nos envuelve con su verborragia la presidenta; cuando el destino final de la fragata Libertad echan a suerte; cuando los pobres son arriados a los actos políticos vilmente; cuando nos esconde la verdad de lo que acontece; cuando olvida la existencia de pobres y ausentes; cuando la TV nos embrutece; cuando el sufrimiento del pueblo no la conmueve. Nos cuelga colas cuando se envanece frente al mísero e ignorante que, como el can, le mueve la cola por un mendrugo de pan. Y cuando, en síntesis, le importa un bledo si mañana los pobres se alimentarán.



























