En recientes declaraciones de un juez de instrucción de nuestra ciudad advierto que la valentía de este funcionario ha corrido el velo que se trata de tapar con eufemismos, tales como que la inseguridad es "una sensación". Cabe preguntarle a quienes perdieron la vida de un hijo o la de un padre o de un hermano y vieron destruida su familia y los sueños injusta e inexplicablemente, si sienten el delito como una realidad que destrozó sus vidas para siempre o es una mera sensación. Lamentablemente un gran sector de la sociedad argentina vive en la pobreza y marginalidad más extrema, es excluido de la sociedad, sin posibilidad de acceder al estudio o a un trabajo digno. Quienes pueden vislumbrar un porvenir, tienen la posibilidad de vivir en paz, quienes no la tienen, están condenados a la angustia, el resentimiento y la desesperación, frente a una sociedad que le ha dado la peor de las condenas, la imposibilidad de poder lograr un cierto estado de bienestar. Los culpables de la injusticia e inequidad social no son solamente los funcionarios inescrupulosos, también lo son los empresarios que evaden, los policías asociados al delito, el narcotráfico y todos quienes de una u otra forma contribuyen desde algún lugar de poder a evadir la ley para provecho propio. Pero este grupo humano en su inmensa mayoría, trata de subsistir, haciendo los más diversos y miserables trabajos, lavando autos en la calle, o juntando cartones o botellas, llegando algunos al extremo de tratar de vivir de la limosna. Esta inmensa mayoría no ha elegido al delito como medio de subsistencia tal vez resignados frente a la calamidad de la miseria que los azota. Los que delinquen en determinados tipos de delitos representan un pequeñísimo porcentual y es este pequeño grupo precisamente el culpable de este estado de inseguridad real por el que clama la inmensa mayoría. No es casual que esta campaña política tenga como eje central este tema, y lo tiene porque es lo que el pueblo requiere y necesita. Estoy harto de leer en los periódicos que quienes roban, matan sin miramientos y provocan los más atroces vejámenes contra personas inocentes, destruyendo familias a cualquier hora y en cualquier lugar, son casi todos reincidentes, con diez, veinte o treinta antecedentes en su largo raid delictivo. Todos sabemos, los funcionarios de gobierno, jueces y abogados que quienes viven del delito como forma de subsistencia, cuando logran un nuevo estado de libertad, sean estas salidas transitorias, probation y/o excarcelación siguen delinquiendo, siendo excepcional su recuperación. "Las cárceles deben ser para la seguridad y no para castigo de los presos...", dice un artículo de nuestra Constitución Nacional y la pena debe ser retributiva, pero, lamentablemente las condiciones carcelarias no tienen posibilidad de rehabilitar a casi nadie. ¡Qué hacemos! Porque redimir al delincuente es una misión divina, no humana.






























