Detroit. — Chrysler, que fue un símbolo del poder automotor estadounidense,
tocó un nuevo mínimo en su accidentada historia de ocho décadas pidiendo la protección por quiebra
y reduciendo su negocio a una sombra de lo que solía ser. "Chrysler ha coqueteado con la bancarrota
desde 1954", dijo Bob Elton historiador de la industria automotriz. "Ha sido un viaje tormentoso
entre períodos de prosperidad y de graves desastres", agregó. "Finalmente califican como un
verdadero fracaso", añadió.
Chrysler presentó el jueves una solicitud de protección por
quiebra bajo el capítulo 11 y anunció una alianza con el fabricante italiano Fiat, debido a una
estructura de costos que le restó competitividad frente a sus rivales asiáticos, dos años de
desplome de las ventas de autos y la crisis mundial del crédito. La alianza genera una pregunta
clave: ¿Puede Chrysler recuperarse tras la quiebra y resucitar una marca que alguna vez fue
sinónimo de industria estadounidense? ¿O es muy tarde?
Pocos expertos del sector parecen ver una alta probabilidad
de que la compañía sobreviva en el largo plazo. "Chrysler es una compañía que ha tenido pérdidas en
los últimos 35 años", apuntó el profesor de la universidad de Michigan, Gerald Meyers, un ex
presidente de American Motors Corp, que fue comprada por Chrysler en 1987. "No hay una
justificación económica para la existencia de Chrysler Corporation", dijo.
La caída. Chrysler vio caer su participación en el mercado estadounidense a un
11% en 2008, desde un 13,3% de 2002, según la firma de seguimiento de la industria Edmunds.com.
Desde febrero de 2007, la compañía ha anunciado el despido de 22.000 empleados de fábrica y ahora
tiene en plantilla a 26.800 trabajadores sindicalizados.
La unión con Fiat también genera preocupación por el pobre
historial de desempeño de la automotriz italiana en Estados Unidos y lo que dice sobre sus
posibilidades para ayudar a Chrysler a reconquistar a los consumidores del país.
Accidentada historia.Walter P. Chrysler, un antiguo presidente de General Motors
Corp, creó Chrysler en 1925 a partir de una fusión de otras automotrices cuyos orígenes se
remontaban a los inicios del siglo XX. Chrysler rápidamente se convirtió en una de las principales
potencias en la escena automotriz estadounidense con la compra del fabricante de autos y camionetas
Dodge Brothers en 1928.
"Los Tres Grandes". Fue tras esa adquisición que se acuñó, en una editorial de
The Automotive Daily News, el término "Los Tres Grandes" para referirse a General Motors, Ford y
Chrysler, que controlaban el 75% de las ventas de vehículos en Estados Unidos.
Chrysler sobrevivió a la Gran Depresión con autos de bajo
costo. Sus marcas Plymouth, DeSoto y Dodge se convirtieron en nombres familiares que simbolizaban
la destreza de los ingenieros estadounidenses. "La gente se olvida que en las décadas de 1920 y
1930 a Chrysler se le consideraba una potencia en ingeniería", recordó el historiador Bill
Vance.
Al igual que las otras automotrices, Chrysler dedicó
esfuerzos a la producción militar durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que Detroit, la capital
del sector automotor, se le apodó como "Arsenal de la Democracia". El Jeep de Chrysler
originalmente era un vehículo militar. Pero desde fines de la década de 1940 y hasta la fecha,
Chrysler se ha mecido entre el éxito y la bancarrota.
Coqueteando con la quiebra. Elton cuenta siete aproximaciones a la quiebra para
la compañía desde 1954, interrumpidas por éxitos que incluyen el repunte de Chrysler en la década
de 1980 bajo el mando de Lee Iacocca, quien se convirtió en uno de los primeros ejecutivos célebres
de EEUU y quien incluso en algún momento se mencionó como posible candidato presidencial. "Chrysler
siempre ha intentado todo y nada al mismo tiempo", dijo Elton. "Disparan a las estrellas. Cuando le
apuntan, es un gran éxito. Cuando le yerran se pone feo", graficó. l