Parecen estar inmunizados al virus pasional que generan los hinchas. Es como que la euforia popular debido al dulce momento deportivo de Central no contaminó al plantel. Puertas adentro, los jugadores potencian su objetivo de máxima con dosis de bajo perfil. Mientras la masa desborda de felicidad en las calles y además sacan cuentas de cuántos puntos les faltarían para volver a la máxima categoría, en el búnker auriazul reina la calma y predomina la razón en toda su dimensión. Tal es así que tres de los profesionales más experimentados salieron a dejar sentado cuál es la postura del grupo ante la ansiedad y felicidad que dominan a los fieles por estos días. Y la resultante arroja que tienen los pies bien puestos sobre la tierra, pese a que la mayoría de los simpatizantes salta por las nubes de alegría debido a que siente que el sueño del ascenso está cerca de convertirse en realidad.

































