El Vaticano y la comisión que lleva adelante el proceso de beatificación del Papa Juan Pablo II analizan el contenido de las cartas que durante 55 años él intercambió con una amiga.
En una primera instancia se supuso que la correspondencia habría frenado la beatificación de Karol Wojtyla, lo que fue negado por fuentes vaticanistas.
Si bien aún no fue confirmada la fecha en la cual Joseph Ratzinger proclamará beato a Juan Pablo II, todo parece indicar que será en octubre de 2010 y no en abril (el aniversario de su fallecimiento) del próximo año, como se especulaba.
Uno de los motivos de la demora, negado por la Curia romana y otras autoridades, es la decisión del Vaticano de “ver todo” el contenido de la correspondencia.
Además, aún se desconoce si ya están en manos de la Iglesia todas las cartas que intercambiaron el polaco Karol Wojtyla (Juan Pablo II) y Wanda Poltawska durante 55 años.
Poltawska, de 88 años, es médica psiquiatra como su marido, también gran amigo de Wojtyla, madre de cuatro hijos y abuela de varios nietos. Se conocieron en 1951 y Juan Pablo II quedó muy impresionado al enterarse de que ella había sido prisionera de un campo de concentración nazi, en donde fue torturada y víctima de experimentos de médicos de las SS.
Según las cartas, en 1962 Wanda enfermó de un cáncer de garganta y Wojtyla, por entonces obispo de Cracovia, escribió entonces al padre Pío de Pietrelcina, poseedor de una gran fama de “milagrero”.
Wojtyla le pidió a Pío que rece por su amiga y Wanda inexplicablemente sanó.
Wojtyla quedó convencido del milagro y en su largo reinado de 26 años y medio como Juan Pablo II proclamó primero beato y después santo al padre Pío.
En junio último, Poltawska publicó en un libro el contenido de algunas de las cartas. Dijo que su amigo Karol, a quien visitó muchas veces en el Vaticano y en la residencia de Castelgandolfo junto con su familia, le había autorizado a hacerlo.
El cardenal arzobispo de Cracovia, Stanislao Dziwisz, criticó a Wanda por haber hecho público el carteo privado. Dziwisz llegará el domingo a Buenos Aires, invitado por la Universidad Católica Argentina.
En diciembre se reunirán los cardenales y arzobispos de la comisión de la Congregación para la Causa de los Santos que deben dar su aprobación final. También hace falta un decreto sobre las “virtudes heroicas” del candidato a los altares, que debe firmar el Papa. Y aún más importante: debe ser aprobado un milagro.
Ya está listo el caso: es el de una monja francesa que padecía un precoz mal de Parkinson. Un mes después de la muerte del Papa y con las oraciones de las monjas de su comunidad, produjeron la cura inexplicable para la ciencia de la religiosa.






























