A los verdaderos campeones de la vida, mi eterno agradecimiento al equipo del Hospital Italiano de Rosario, formado por médicos que con total humildad y mucha capacidad realizaron la primera vulvopatía, (implante de válvula aórtica transapical de tercera generación) en el país; y cuyo destinatario fue mi esposo, Rubén. Agradezco a los doctores hemodinamistas que se capacitan permanentemente en el exterior, como los doctores Menéndez, Aramberri, Gentiletti, la doctora Rojo, y a los cirujanos Tomassini y su equipo, a los enfermeros, anestesistas, asistentes, y a todo el plantel de coronaria que cuidaron a mi esposo con muchísima abnegación. Agradezco también al Pami por proveer dicha válvula de muchísimo costo y autorizar la intervención, y por sobre todo el amor, dedicación, desinterés y sabiduría demostrados por dichos profesionales. Nuevamente destaco la humildad y perfil bajo de todos ellos que trabajan día tras día por el prójimo sin importar días feriados o condición social. Mil gracias campeones.
































