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Bruselas es la capital de los becarios, pero no su paraíso

“Bruselas no es especialmente justa con los becarios”, explica la joven que hace prácticas para el europarlamentario germano, que no quiere dar su nombre.

Domingo 18 de Mayo de 2014

Hacer prácticas en Bruselas, sede de la Unión Europea, es un sueño para muchos. Pero algunos tienen incluso que pagar por ello. Por ejemplo, una joven becaria que trabaja 38 horas semanales para un eurodiputado alemán, sin cobrar nada. Su estancia en Bruselas se la costea gracias a algunos ahorros y con la ayuda de sus padres.

   Cada año llegan a la capital belga decenas de miles de jóvenes de entre 20 y 30 años. A los lobbys y representantes políticos que trabajan en la UE no les va mal, pero a pesar de ellos suelen “pagar” a sus becarios con un certificado que acredita su paso por allí.

   “Bruselas no es especialmente justa con los becarios”, explica la joven que hace prácticas para el europarlamentario germano, que no quiere dar su nombre. Una actitud que tienen muchos otros, que no quieren enojar a sus jefes, de los que necesitan una buena referencia para sus currículos.

   Pero también hay algunos privilegiados, sobre todo quienes hacen prácticas directamente en las instituciones de la Unión Europea (UE), que cobran entre 1.000 y 1.100 euros mensuales. En 2014 pasarán por la Comisión Europea más de 1.200 becarios o “stagiaires”, según la denominación francesa. Para esos puestos se habían presentado unos 33.000 jóvenes.

   Según cifras oficiales, en 2013 hubo unos 2.000 becarios en las instituciones de la UE. Pero el número es en realidad mayor, ya que ese dato no incluye ni a los becarios personales de los eurodiputados ni a los que trabajan para los grupos de presión o las organizaciones no gubernamentales.

   La Place du Luxembourg sirvió el año pasado de escenario para que muchos se manifestaran “contra la situación injusta de los becarios en Bruselas”.

   A cinco minutos de la Place du Luxembourg se encuentran muchas de las oficinas de los estados federados alemanes, como Baviera. El gobierno de este “Land” pagó casi 30 millones de euros por sus instalaciones en Bruselas. Pero los becarios que trabajan en el edificio no cobran por sus servicios.

   “No retribuimos las prácticas”, explica un portavoz. El estado de Baviera justifica esa situación asegurando que se forma a los becarios. “Como representación, también invertimos en los becarios”, afirma el portavoz, que cree que existe un equilibrio entre lo que los jóvenes en prácticas dan y lo que reciben.

   En el otro lado de la balanza está Andrea Giallombardo. “Hoy estuve más orgulloso de mí mismo que en toda mi vida”, explica el joven maltés de 21 años, becario en la Comisión Europea en el área de sanidad. Y es que a sus 21 años, a Giallombardo le permitieron preparar directamente un texto para su comisario. Ahora cree que tiene oportunidades de ascender y quedarse en la ciudad cuando termine sus prácticas.

   Pero Giallombardo no podría haberse permitido hacer prácticas en Bruselas si no hubiera sido por la retribución que recibe de la UE.

   Los verdaderos perdedores ni siquiera llegan a conocer el barrio europeo de la capital belga. Son los que no tienen la oportunidad de poner en sus currículos que han hecho prácticas en la UE, sencillamente porque trabajar en Bruselas es demasiado caro para ellos.

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