Habla pausado. Mide cada frase como si fuera a tirar una buena mano. Marcos Maidana está viviendo un presente de ensueño. Haber estado cara a cara con el noqueador e invicto Floyd Mayweather, como haber terminado entero los 12 rounds en el MGM Grand de Las Vegas a principio de mayo le dio un plus. La gente ahora lo para más, lo saluda más, le pide una foto o autógrafo. Todos buscan y quieren algo del Chino, quien según sus dichos nota y disfruta esa relación que se gestó esencialmente luego de haberle dado una paliza al estadounidense. Eso sí, el santafesino no se la cree ni se considera un nuevo ídolo popular. "Simplemente solo me considero un ejemplo para los chicos de la calle", le confesó a Ovación el boxeador, con la simpleza que lo caracteriza, en una entrevista a solas.
—¿Ya caíste de lo que lograste?
—La verdad es que estoy muy contento por todo lo que estoy viviendo después de la pelea. Siento que este es un muy momento muy bueno desde todo punto de vista, especialmente con la gente, ya que me reconoce en cada lugar que voy y me demuestra todo su afecto y cariño, algo que a uno lo pone muy bien también. Es como que antes pensaba que había un gran feeling, pero ahora lo noto y también disfruto.
—¿Pensás que por el hecho de haber peleado con Mayweather y demostrado tu capacidad pudo provocar el reconocimiento tardío por parte de los argentinos, o lo tomás como que te dio un handicap?
—No, creo que antes había hecho muchas otras buenas e importantes peleas y la gente lo valoró en su momento. Y por eso creía en mí cuando fui a Las Vegas.
—Pero ahora es como que te miran de otra manera, hasta te tienen mayor respecto.
—Sí, es verdad eso que decís. Y por ahí pasó porque la pelea fue muy vista, no solo en nuestro país sino en el mundo e hizo que ahora sea también un poco más diferente todo lo que me rodea.
—Y en otro nivel, ¿qué te dio o en qué te cambió?
—Y... el tema de la fama. En eso también veo que cambió todo porque la gente vio la pelea y me lo hace notar en las calles o donde esté. El tema de la bolsa, que era buena, también fue importante a nivel personal.
—Nombrás a la fama, una palabra que muchas veces se torna traicionera ¿cómo la manejás ahora?
—Trato de seguir siendo el mismo de siempre. En toda mi carrera fui igual, aunque sé que si no la manejo puede marearme y llevarme a cualquier lado.
—¿Coincidís con que puede marearte más que una buena mano en el mentón?
—Sin dudas, es así. Es peor que recibir una buena piña. Hay casos que además así lo demuestran. Por eso trato de ser siempre el mismo.
—¿Te pasó de que por ahí tambaleaste en determinado momento y pudiste volver a poner los pies sobre la tierra?
—Siempre puede pasar como también siempre tuve los pies sobre la tierra.
—¿Y qué notás que modificó este 2014 en tu vida, en tu cotidianidad?
—Sin dudas fue un muy buen año desde lo personal y deportivo. Más allá de que no gané, estoy contento igual por la pelea que le hice al número uno. Sinceramente me dejó eso, y me pone muy feliz.
—Es el número uno, pero la sensación que dejó esa pelea es que vos podés hacer que deje de serlo porque te plantaste y aguantaste como casi nadie lo había hecho y casi das el batacazo.
—Sí, creo que demostré que el tipo no es como la gente piensa. No es invencible. Al contrario, se le puede ganar.
—¿Crees que por tu presente y el de otros pugilistas los chicos pueden volcarse a un gimnasio y alejarse de la calle y las malas tentaciones que la rodean?
—Eso espero y deseo. Por suerte noto que ahora hay más chicos que quieren ir a un gimnasio. Y no solo a practicar boxeo, que viene siendo furor, sino otras disciplinas. Y eso está muy bueno también.
—¿Te considerás un ídolo ahora?
—No, simplemente solo me considero un ejemplo para los chicos de la calle.
—¿Lo decís porque saliste de la calle y lograste ser un gran campeón?
—Especialmente lo digo porque el boxeo te puede ayudar a progresar y a mejorar en todo sentido.
—¿Como darle un buen futuro a los hijos el día del mañana?
—Sí. El boxeo es muy importante. Por ejemplo, me dio muchas cosas buenas y ahora puedo estar con mi familia bien. Soy un agradecido a este deporte realmente. Me dio más de lo pensado y ahora disfruto más todo lo que me brinda día a día.