En la edición del domingo pasado apareció un artículo que demuestra a la larga cuánto de razón tienen los que desconfían de la integridad moral de la corporación política. En el se menciona la boleta única y la ingobernabilidad que produce que el Ejecutivo no tenga asegurado (algo así como un poder divino) la mayoría en las cámaras. Es aquí donde se encuentra el justificativo de la impotencia del progresismo al no poder transformar el sistema bicameral en unicameral -si le agregamos el derecho a tener mayoría automática y al ser la lista de legisladores (lista sabana) digitada por la cúpula del partido- lo que es una vergonzosa verdad por más primarias que inventen. Los iluminados a cargo del Ejecutivo podrían abocarse de lleno a solucionar "sus" problemas sin interrupciones. Si todavía algún ciudadano considera que el actual progresismo es demócrata, le recomiendo ver a un terapeuta. Todos quieren reformar, pero ninguno quiere la verdad, y esta es que el sistema representativo proporcional (con todas las magistrales modificaciones que prometieron incrementar la representatividad del ciudadano) es el cáncer linfático que destruyó la representatividad, y con ella la democracia, el sistema republicano y finalizará con la Nación. Si en realidad quieren tener mayoría partidaria para gobernar, sean maduros y primero transformen el sistema proporcional en uninominal, (que es el único que asegura representatividad al conocer el elector al representante) utilizando el peso territorial en la elección del representante para que todos tengan los mismos derechos y el mismo peso (no como ahora que los centros urbanos deciden). Luego implementen el sistema parlamentario, y si no son cobardes implementen la caducidad del mandato a través del referéndum. Den un paso adelante, no dos para atrás. Creer da poder, no una fórmula rebuscada.

































