Cuando Hermes Binner ingresó anoche al despacho de la presidenta en la Casa
Rosada apenas quedaban los granaderos de la guardia y algún empleado rezagado. Eran las diez y diez
de la noche y el gobernador de Santa Fe lograba poner en marcha el diálogo que venía reclamando.
"Falta diálogo", había reclamado Binner.
Con el mandato de una amplia gama de sectores productivos de la provincia que lo
respaldaron en enero, Binner llevó una propuesta de suspender las retenciones por 180 días que
previsiblemente no fue aceptada por Cristina Fernández.
Sin embargo, durante más de una hora abrieron una negociación en temas clave
para la producción de la provincia: carne, leche e industria metalmecánica. "Fue una reunión
positiva, y quedaron los canales abiertos, que no es poca cosa", comentó Binner con gesto de
satisfacción, casi a medianoche en la puerta de Balcarce 24, sobre la Plaza de Mayo.
"Nuestra intención era acercar una propuesta, y así lo hicimos", explicó Binner,
que llegó hasta el despacho presidencial acompañado por el ministro de gobierno, Antonio Bonfatti,
y por Juan José Bertero, ministro de la producción. Junto a Cristina Fernández se sentaron el
Ministro del Interior Florencio Randazzo y el jefe de Gabinete Sergio Massa.
En una Casa Rosada casi desierta, eran las diez de la noche. Y Hermes Binner
todavía no había ingresado al despacho de la presidenta. En el mientras tanto del atraso en la
agenda presidencial, y el plantón a Binner de una hora y cuarenta minutos, la mesa de enlace
agropecuaria, con una cuota de sorpresa, decidía levantar el paro agropecuario que hasta ayer se
daba por hecho. Eduardo Buzzi, vocero principal de la reunión en la Rural de Palermo, explicaba que
"el paro se suspende porque priorizamos el diálogo. En este momento el gobernador de Santa Fe,
Hermes Binner, se está reuniendo con la presidenta, se está proponiendo el dialogo".
La Casa Rosada mantuvo total hermetismo sobre los resultados de la reunión.
Desde la vocería de presidencia informaron que se trató de una reunión "privada", cuando se sabe,
nunca es privada una audiencia entre un gobernador y la presidenta en el ámbito de la Casa
Rosada.
Binner cumplió y llegó a la Rosada con sus propuestas, descomprimiendo la
presión de los actores que llenaron el Salon Blanco de la Casa Gris, el jueves 29 de enero pasado.
Alli, distintos sectores impulsaron un documento que, con matices, fue el que llevó el santafesino
ayer hasta las manos de la propia presidenta. Lo más saliente de ese documento, el pedido de
suspensión de las retenciones al agro por 180 dias, no resultó novedoso, aunque sí la definición
que lo sustenta: "De esta decisión depende absolutamente el normal desarrollo de la actividad
económica, el mantenimiento del empleo en la zonas rurales y la actividad en zonas urbanas". La
discusión por los números del campo sigue sin resolverse. La lluvia de la última semana, el aumento
del precio de la soja, ayudaron a descomprimir levemente la situación y provocaron que el campo
levante su nueva medida de fuerza. Ahora es el gobernador de Santa Fe el que intentará, en
representación de sectores del campo, la difícil tarea de encaminar un diálogo que con el gobierno
nacional que viene malherido desde hace ya un año.