Australia intima a Japón por la caza de ballenas
El primer ministro australiano Kevin Rudd fijó plazo en noviembre para que Japón
concluya su programa de investigación ballenera que mata cientos de cetáceos por año en aguas
antárticas, y le advirtió que de lo contrario se atenga a acciones legales internacionales.
21 de febrero 2010 · 01:00hs
El primer ministro australiano Kevin Rudd fijó plazo en noviembre para que Japón concluya su programa de investigación ballenera que mata cientos de cetáceos por año en aguas antárticas, y le advirtió que de lo contrario se atenga a acciones legales internacionales.
Australia, una nación que se opone fervientemente a la caza de la ballena, ha amenazado desde hace tiempo esa acción internacional. Hace dos años despachó un barco a las aguas del sur para seguir a la flota ballenera japonesa y tomar videos y fotografías que, dijo, podría usar como pruebas en un foro internacional.
El primer ministro dijo que Australia preferiría usar la vía diplomática para persuadir a Japón a poner fin a esa actividad.
"Si eso falla, entonces iniciaremos acción legal antes del comienzo de la temporada ballenera en noviembre del 2010", dijo a la cadena Seven. "Esa es la cuestión, y hemos dejado saber muy claramente a los japoneses lo que nos proponemos hacer".
Japón caza cientos de ballenas minke antárticas (que no son una especie en peligro) todos los años en el marco de su programa de investigación ballenera, una excepción permitida en la prohibición a la pesca comercial del cetáceo de 1986 de la Comisión Ballenera Internacional. La carne de ballena no utilizada por el estudio se vende para consumo en Japón, que según los críticos es el motivo real de la caza.
Rudd formuló su amenaza en vísperas de la visita a Australia del canciller japonés Katsuya Okada. Se anticipa que la caza de la ballena será un tema importante de la conversación cuando Okada se reúna con el canciller australiano Stephen Smith este fin de semana.
Australia ha dicho que podría argumentar que la caza ballenera japonesa es ilegal ante el Tribunal Internacional de Justicia en La Haya o el Tribunal Internacional sobre Derecho Marítimo en Hamburgo.
La actividad ballenera japonesa se efectúa dentro de la amplia franja de océano designada zona australiana de rescate marítimo y que Canberra considera un refugio ballenero.
La zona fue escenario de al menos dos colisiones de balleneros japoneses con barcos de Greenpeace en el último mes que intentaban impedir la persecución y caza de cetáceos.