Señor Cha, a Arturo Jauretche y a todos los que forjaron nuestro nacionalismo cultural, es necesario recordarlos siempre, no sólo para sus aniversarios. Sólo si somos capaces de inculcar en las nuevas generaciones una sólida identidad cultural, vamos a ser capaces como Nación de inscribirnos, en el mundo que se avecina, sin desaparecer. Obviamente Jauretche y todos los nombrados fueron importantísimos forjadores del nacionalismo cultural argentino y comenzaron, en general, su militancia en el radicalismo yrigoyenista, salvo Scalabrini Ortiz que se incorpora a Forja, cuando se deja sin efecto la cláusula que indicaba que para ser miembro de Forja se debía ser afiliado al partido de don Leandro Alem. Posteriormente, en diciembre de 1945 Forja se disuelve porque la mayoría de sus integrantes comprenden que el pueblo había hecho suyas, en el 17 de octubre, las consignas que ellos habían elaborado y difundido durante, según feliz idea de José Luis Torres, la "década infame" y se incorporan a la expresión del Movimiento Nacional que es el peronismo. Es verdad que después de septiembre de 1955 (golpe cívico militar de la "libertadora") Jauretche, el sociólogo argentino sin título académico, desarrolla una labor magistral en el marco de la Resistencia Peronista que formó junto a otros pensadores nacionales a las generaciones de los 60, 70 y 80. Don Arturo Jauretche y todos los pensadores nacionales, no son de un partido o Movimiento, constituyen el patrimonio cultural insoslayable de todo argentino de bien. Sus enseñanzas deberían ser incorporadas en todos los planes de estudios de los colegios secundarios, para dejar sin efecto la "Colonización Pedagógica "que aún nos afecta, ya que la inauguración del busto de Arturo Jauretche, por ejemplo, no contó con la presencia masiva que hubiese sido deseable.






























