La ciudad de Rosario está sufriendo el colapso más grande de los últimos años en materia de energía. No sucede así en las demás ciudades de la provincia de Santa Fe, que por algún motivo han sabido planificar el crecimiento de las mismas con el incremento de la red de electricidad que las abastece. En Rosario, en los últimos años se autorizó la construcción de aproximadamente 700 edificios; si multiplicamos esta cantidad por 10 pisos como promedio, y 4 departamentos por cada piso, nos da un total de aproximadamente 28 mil nuevas viviendas. Además, hay que sumar a esto las viviendas individuales construidas. De este total, hay más del 50 por ciento que ya están habitadas. Este crecimiento, conocido como "boom" de la construcción, ha incrementado sustancialmente el consumo no sólo de energía, sino también de gas y agua. Por eso debería haber sido planificado integralmente con la ampliación de la red de electricidad, gas y agua potable. Hasta que no se piense a la ciudad como un todo integral, donde se tengan en cuenta los diferentes indicadores urbanos como son los ya mencionados, más cloacas y desagües entre otros, los rosarinos vamos a seguir sufriendo entonces las consecuencias de la falta de planificación municipal a la hora de pensar la ciudad.



































