Si bien el crecimiento del delito es altamente preocupante, más lo es la falta de acciones de gobierno para su contención. En efecto, todos los días se publica una noticia respecto a un asalto con o sin asesinato incluido. La gran mayoría de la población ha sido víctima de algún delito, o bien tiene un pariente, amigo o un vecino que pasó por tan penosa experiencia. Algunos hemos tenido la suerte de que no nos mataran y podemos contarlo, otros lamentablemente no. También existe una parte de la población que evidentemente no se ha visto afectada, y es la que se encuentra conformada por los propios delincuentes y la clase política. A los primeros sólo podemos pedirles que no nos maten, que tengan en cuenta que si nos matan a todos se van a tener que robar entre ellos. Y a los políticos se les puede pedir algo parecido, en el sentido de que alguna vez piensen y se den cuenta que si no hacen algo pronto para garantizar la seguridad del pueblo, en un tiempo no muy lejano quienes hayamos tenido la suerte de sobrevivir y trabajar seremos una minoría; entonces, los delincuentes van a ir por ellos o sus hijos, y en ese momento un decreto de necesidad y urgencia no podrá devolverles la vida.





























