La nieve y las temperaturas bajo cero marcaron ayer el comienzo de los tradicionales carnavales que paralizan cada año el oeste de Alemania. Mujeres disfrazadas invadieron la alcaldía de la ciudad alemana de Colonia exactamente a las 11.11, en lo que se considera el inicio oficial de seis días de algarabía sin pausa.
Otras ciudades del valle del Rin como Maguncia, Düsseldorf, Aquisgrán y Bonn también entregaron sus sedes de gobierno a las “mandatarias” del carnaval. La “conquista” de las alcaldías por parte de las mujeres forma parte de una tradición de casi dos siglos en la región.
Hasta la noche del martes próximo, los bares de la ciudad estarán atiborrados de gente bailando y cantando. Disfrazados esta vez con trajes abrigados (aumentó la demanda de disfraces de león, conejo y oso), saldrán por las calles cantando y besándose después de consumir litros de cerveza. La policía de Colonia prohibió a partir de este año el uso en las calles de botellas o vasos de vidrio después de que muchos sufrieran lesiones cortantes en las ediciones anteriores.
Mientras que el norte y el este de Alemania ignora el carnaval, en las ciudades de la cuenca del Rin cesan todas las actividades durante casi una semana.
En el primer día de festejos las mujeres salieron ayer a la calle vestidas de brujas o piratas a la caza de hombres con corbata. Uno de los ritos de carnaval es cortarles la corbata y compensar a la víctima con besos.
Las celebraciones llegan a su punto culminante con los desfiles de carrozas del lunes.































