Las tarifas que abonamos a la empresa de referencia, son bastante altas, a pesar de que cuentan con el subsidio del Estado provincial, pero su servicio deja mucho que desear, tenemos barrios sin agua, sin cloacas, y en zonas más céntricas, tenemos los famosos corralitos instalados, por dos o más meses, que perjudican al tránsito y a los vecinos afectados. Días atrás, aproximadamente a las 17, un vehículo de mediano porte quedó atrapado en lo que podría ser parte de una película de terror. Un pozo de grandes dimensiones se abrió bajo sus ruedas en calle España esquina 27 de Febrero. ¿Qué hubiera sucedido si en ese momento el que transitaba era un ómnibus de gran porte o un camión? ¿Estamos acostumbrándonos a las tragedias? ¿O a la inercia? Quiero mencionar que en la zona ya tenemos otro caso, pero este es en una vereda, con los trastornos que ocasiona al frentista. Desde hace ya varios meses hay un corralito en calle Virasoro 1085. Se cansaron de avisar y reclamar los vecinos, y han venido a reparar la pérdida, pero quedó en peores condiciones que lo anterior. Cuando la paciencia se acaba y el pueblo cumple pagando los impuestos, surge la bronca que ocasiona la impotencia de cumplir con los que no cumplen.



































