Los activistas de Greenpeace dejados en libertad después de que los amnistiaran por una protesta en el Artico ruso que atrajo la atención global dijeron que no cederán en su lucha a favor del ambiente en la región.

Los activistas de Greenpeace dejados en libertad después de que los amnistiaran por una protesta en el Artico ruso que atrajo la atención global dijeron que no cederán en su lucha a favor del ambiente en la región.
En momentos en que llegaban a sus países desde Rusia los tripulantes de Arctic Sunrise, se reiteraron los mensajes de desafío en las entrevistas periodísticas así como en los comunicados que emitían las representaciones locales del grupo ambientalista.
"Un teatro absurdo", fue la descripción que hizo la activista danesa Anne Mie Roer sobre su amarga experiencia de 100 días en Rusia y se comprometió a continuar las acciones de protección ante la extracción de hidrocarburos en el extremo norte. "La lucha contra la extracción de petróleo apenas ha comenzado", afirmó.
El presidente ruso Vladimir Putin puso en duda la integridad de la intención de los manifestantes de Greenpeace en cuanto a proteger el Artico y afirmó que intentaban perjudicar los intereses económicos de Rusia. Dijo que esperaba que "no se repitiera" un suceso similar.
El británico Anthony Perret, el primero que fue dejado en libertad, declaró a la BBC que la difícil experiencia "definitivamente valió la pena".
Por su parte, la brasileña Ana Paula Maciel, bióloga de 31 años, en el hall del aeropuerto de Porto Alegre, destacó que "Rusia tuvo que admitir que no éramos piratas".


