Es necesario que la sociedad sepa lo que acontece con los jubilados, y no lo que los gobernantes de turno nos cuentan con bombos y platillos cada vez que dan un aumento que no alcanza a cubrir las necesidades básicas. Pensar que muchos de estos ancianos tienen que depender de un comedor para poder tener su estómago lleno, da mucha bronca e impotencia, más aún sabiendo que con los feriados largos se ven perjudicados. Estos feriados, otro invento para favorecer al turismo, son toda una novedad para esta gente que puso el lomo de sol a sol para hacer grande a este país. Es una vergüenza que ellos tengan ahora que vivir mendigando lo que por derecho les corresponde. En su época, no había planes trabajar ni asignaciones universales, había trabajo que es lo que dignifica al ser humano. Ellos no sabían de viajes cada vez que había un descanso, lo utilizaban para disfrutar de su hogar y de su familia o para realizar alguna tarea en la casa. Dolor, vergüenza y estupor me causa saber que los abuelos dependan de comedores comunitarios. Yo pienso lo siguiente: cuando nos metieron las manos en el bolsillo salimos a la calle con cacerolas y ahora vivimos en una sociedad donde el ciudadano honesto ya no está seguro ni dentro ni fuera de su casa, hay niños muriéndose de hambre en el norte, una inflación imparable, abuelos cobrando sueldos de miseria, los gobernantes se burlan del pueblo con actitudes dudosas para beneficio personal, conocemos esta humillación hacia los mayores que tendrían que ser respetados, venerados y cuidados por el Estado y aún así permanecemos ajenos. ¿No sería hora de que la gente vuelva a salir a la calle con las ollas o que comencemos actuar en forma patoteril en dependencias gubernamentales para que nos respeten y nos den el aumento como lo merecemos, como hacen las organizaciones que cobran subsidio y obtienen lo que buscan? Solicito a los que hacen campaña que visiten estos comedores y empiecen a sentir vergüenza o empiecen a trabajar para la gente de la tercera edad.
































