La pequeña localidad del Gálvez, en el departamento San Jerónimo, volvió a sacudirse ayer con un
episodio de violencia relacionado con la inseguridad. Cuatro hombres armados irrumpieron poco antes
del mediodía en la casa de un fabricante de fichas para casinos y, tras maniatarlo con alambres y
sogas, se apoderaron de una importante suma de dinero que no pudo ser precisada por los
investigadores. Se trató del tercer asalto cometido mediante la misma operatoria en poco más de un
mes. Esos hechos tuvieron el demoninador común de que fueron cometidos siempre por grupos de
entre 3 y 4 personas (ver aparte).
Fuentes de la Unidad Regional XV de policía, de la que depende la seccional de Gálvez, señalaron
que al menos los autores del último atraco no sería personas oriundas de la zona. Tampoco tienen
pistas acerca de si se trataba de la actuación de la misma banda que ingresó en la vivienda del
senador provincial Danilo Capitani, a mediados del mes pasado, y en la de un docente, hace apenas
15 días.
Estaba solo. Esta vez la víctima fue Rubén Pala, un empresario de unos 60 años,
propietario de una fábrica de fichas para casinos y residente en esa ciudad, distnate a 130
kilómetros de Rosario, desde su nacimiento.
Según fuentes galvenses, Pala vive con uno de sus hijos en una casa ubicada en Primera Junta
552, pero en el momento del asalto en ese lugar se encontraba sólo el empresario. Se trata de un
chalet con techo de tejas azules a “dos aguas” y ladrillos oscuros sobre su fachada. La
propiedad cuanta además en su frente con un pequeño jardín y un acceso para vehículos que desemboca
en un garaje.
Esa vivienda está ubicada a unos cien metros aproximadamente de la casa del docente Víctor
Davicino, quien padeció un transe similar el 13 de junio pasado.
Después de la visita. De acuerdo a la escasa información policial que trascendió ayer,
unos minutos antes de la llegada de los ladrones el dueño de casa había recibido a una persona por
cuestiones de trabajo. Incluso, algunos voceros dejaron trascender que durante ese encuentro se
habría realizado un pago en dinero.
Cuando la visita se retiró hicieron su aparición los delincuentes. Llevaban sus caras
descubiertas, lo que para los investigadores indica que serían oriundos de otras latitudes ya que
sería difífil reconocerlos en álbumes policiales registrados en seccionales del departamento.
Los hombres que se introdujeron en la vivienda eran cuatro. Y no necesitaron ninguna puesta en
escena. Directamente se metieron en la casa y sorprendieron a Pala. “Gálvez es una población
chica (25 mil habitantes) y su gente no tiene las precauciones que hay en las grandes ciudades. Por
eso, quizás, la puerta estaba abierta”, señaló un funcionario policial del departamento San
Jerónimo.
La banda dominó al dueño de casa sin mucho esfuerzo. Pala fue maniatado con alambres y cables.
Una versión extraoficial indicaba que el empresario incluso fue golpeado para que
“cantara” el lugar dónde tenía guardado el dinero.
La gavilla estuvo en la casa contados minutos. Tras apoderarse del botín huyó sin llamar la
atención de los vecinos. Con respecto al monto de lo robado, desde la Jefatura de la Unidad
Regional XV se indicó que la víctima no quiso hacer ninguna declaración al respecto. Y cuando este
diario se contactó por teléfono con Pala, el empresario directamente negó que en su casa hubiese
ocurrido un asalto.
Así y todo, voceros policiales de la regional San Jerónimo, cuya cabecera es Coronda, indicaron
que poco después de denunciado el episodio se montó un operativo cerrojo en la zona aledaña del que
participaron seccionales de los pueblos vecinos a Gálvez. Sin embargo, los ladrones lograron
escapar.