Si al país le va bien, a las provincias también, pero a unas mejor que otras. Ese es el planteo del trabajo elaborado por el economista de la Fundación Mediterránea, Jorge Day, en el que analiza la evolución de las economías subnacionales. Su punto es que, en un año atípico como el 2024, tres factores fueron claves para determinar cómo pasó cada una el chubasco. Uno es la exportación. Neuquén y las provincias de la región pampeana fueron más favorecidas por el aumento de la cosecha y de la producción de petróleo. Otro es la dependencia de los recursos nacionales que afectó más a las provincias del Norte. El tercer factor está vinculado con el anterior, y es la capacidad que tienen las provincias para hacer política fiscal. “En 2024 los gobiernos locales realizaron un ajuste vía licuación, sobre todo salarial, lo cual fue posible por la alta inflación”, señaló. La contracara fue que hubo un menor impulso fiscal. Para 2025 se espera un leve incremento de las exportaciones a nivel global. Esto impulsará más a las provincias ligadas a energía y minería, que además contarán con los beneficios del Rigi. La región pampeana, “con menor rentabilidad, dados los menores precios y un dólar más barato”, les irá a la zaga. Las que albergan economías regionales intensivas en trabajo comienzan a tener problemas de competitividad con el atraso del dólar. Por otra parte, aunque no se espera un incremento en las transferencias discrecionales, éstas no pueden volver a disminuir (han llegado a un mínimo), por lo cual no habrá otro golpe negativo para las jurisdicciones más dependientes de los fondos nacionales. “En pocas palabras, se espera un mejor 2025, quizá no tan heterogéneo regionalmente como el año que se va despidiendo”, señaló.


































