Economía

La economía que viene: una "tormenta" que no afloja

Los economistas Carlos Melconian y Miguel Kiguel analizaron la crisis y el acuerdo con el FMI. Las perspectivas.

Domingo 12 de Agosto de 2018

La tregua cambiaria de julio no despejó la inquietud de los economistas de la city. Las altas tasas de interés, la demanda de divisas, las necesidades de financiamiento y el combo de recesión e inflación mantienen a la economía en terapia. En ese diagnóstico, con sus más y sus menos, coincidieron Carlos Melconian y Miguel Kiguel durante la exposición que compartieron el jueves pasado en el acto organizado por el 35º aniversario de Rosental Inversiones.
El ex presidente del Banco Nación fue, como lo viene siendo, el más crudo en el análisis y las proyecciones. Prevé que la economía caerá 1,5% en 2018, que la inflación superará el 30%, que el mercado cambiario estará tensionado en el próximo semestre y advirtió que la plata disponible del préstamo del Fondo "no alcanza" .
Melconian exhibió primero sus credenciales oficialistas. Luego descerrajó críticas a la política económica, con análisis que a veces interseccionan con los de los economistas heterodoxos. Atribuyó la actual crisis a un cúmulo de errores de Macri: la prematura "unificación cambiaria" (salida del cepo), la financiación del déficit fiscal en pesos con dólares de la deuda, la creación del "monstruo" de las Lebac y los fallos en "los Excel de algunos CEOs en materia de proyecciones macroeconómicas".
El endeudamiento en el exterior para financiar el déficit de cuenta corriente de 30 mil millones de dólares al año maquilló esta falla al principio. La demanda de divisas en el mercado cambiario, de 3 mil millones por mes, era parcialmente abastecida por la bicicleta de las Lebac "Era el mejor escenario para las críticas de Kicillof y Lavagna", se quejó, antes de admitir: "No quiero, pero tengo que darles la razón".
Esta rueda se comenzó a frenar, historió, cuando los bancos de inversión de Wall Street cerraron la canilla. Luego, los tenedores de Lebac dolarizaron y le siguieron los ahorristas menores. Se fueron 15 mil millones de dólares en tres meses. "La alternativa era cerrar el mercado o ir al FMI", recordó.
Ahí empezó "el plan B" o "pechuguita con calabaza". Esta receta es un ajuste "fortísimo" que ya se expresó, por caso, en la reducción nominal del presupuesto de obras públicas de 180 mil millones de pesos a 117 mil millones.
Tiene sus costos. "Si la economía cae los tres últimos trimestres de este año y el primero del año que viene, estamos hablando de la pero recesión desde la crisis de Lehman Brothers", dijo.
El problema, además, es que "el préstamo del Fondo es un paraguas parcial, que no alcanza para cubrir los compromisos financieros", subrayó. Recordó que de los 50 mil millones de dólares del acuerdo hasta 2021, unos 18 mil millones corresponden a la próxima administración. De los 33 mil millones restantes, 7.500 millones son para fortalecer las reservas. "Y los compromisos externos superan en 6 mil millones de dólares la plata disponible del FMI", advirtió. Esto significa que el acuerdo es, sobre todo, una apuesta a que "se reabra el mercado de bonos".
Esta reapertura, el cese de la dolarización de portafolios, una baja de la tasa de interés y la reaparición de capitales privados son, a su juicio, los requisitos para que esta "transición" sea ordenada.
Un tipo de cambio débil y competitivo es lo que necesita la economía, señaló su colega Miguel Kiguel. "El año próximo el gobierno no puede darse el lujo de atrasar el dólar por las elecciones", subrayó. El ex funcionario de Menem y De la Rúa piensa que la economía caerá 0,5% en 2018 y que la inflación descenderá a la zona del 20% el año próximo.
Kiguel juró que la crisis actual es "cambiaria" y no de "solvencia", pese a que el peso la deuda creció en relación al PBI. "No hay clima de default", predicó. Y, sin embargo, el riesgo país se mueve. Creció 250 puntos por la crisis, está 300 puntos arriba de Brasil y se ubica en el mismo nivel que en agosto de 2015, "cuando Scioli todavía podía ser presidente", se horrorizó.
"¿Por qué en un país normal, como ahora, el riesgo país está en 580 puntos?", se preguntó. No buceó en la política actual. Eligió como respuesta "el miedo de los inversores a la vuelta del populismo", prefirió contestarse. La presencia de Cristina se invoca como explicación mágica de la crisis autoinflingida. También el espantajo electoral en tiempos de ajuste. Pocos minutos antes se había preguntado Melconian: "¿El plan B, el programa acordado con el Fondo, es compatible con la reelección de Macri?". Y advirtió: "La estrategia de mantener vigente a Cristina tiene sus riesgos". Su compañero de panel, el encuestador Sergio Berenzstein, fue más brutal y peligrosamente extremo. "Lo más irresponsable de este gobierno fue mantener vivo al kirchnerismo", bramó, antes de sentenciar, casi amenazante, que considera "el regreso del populismo" como "un retroceso democrático".

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