La actividad económica mostró en mayo un estancamiento interanual y una caída mensual, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Agro, minería y energía mostraron expansión, mientras que se derrumbaron industria y comercio. Estos últimos sectores también mostraron índices de confianza negativos.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) exhibió una leve suba de 0,2% en la comparación interanual y una baja de 0,5% en abril. La serie desestacionalizada no logra despegar del nivel que tenía en febrero de 2025.
La mayoría de las consultoras esperaba que la actividad rebotara en el quinto mes del año para mantener el “modo serrucho” de la medición mensual. Pero el resultado oficial fue de un estancamiento.
Dos países
Los sectores que más aportaron a la suba fueron el agro (4,6%) y energía y minería (15,7%). Ocho de las quince actividades estudiadas anotaron subas. En el otro extremo, la industria (-5,6%) y el comercio (-4,3%) aportaron las mayores incidencias negativas.
Los números volvieron a reflejar una economía partida, con claros ganadores y perdedores. El problema es que la mayor proporción de puestos de trabajo está en los sectores que caen.
Esto se traduce en un deterioro de variables como el desempleo, el empleo formal, la informalidad o los salarios, que a su vez genera un declive del consumo masivo. Frente a este escenario, desde noviembre de 2023 ya cerraron 28.262 empresas.
Menos confianza
El Indec también publicó el resultado para junio de las encuestas de tendencia de negocios correspondientes a la industria manufacturera y a los supermercados y autoservicios mayoristas. Ambos coincidieron en que la demanda insuficiente continúa siendo el principal obstáculo para la actividad.
En la industria, el indicador de confianza empresarial mejoró respecto de mayo pero empeoró en relación a junio del año pasado. Sigue en en terreno negativo (-17,8%), es decir que la cantidad de respuestas negativas de los empresarios fueron mayores a las positivas. La principal debilidad estuvo vinculada con la falta de pedidos. El 49,7% de las empresas consideró que su cartera se encontraba por debajo de lo normal, mientras que apenas el 2,7% afirmó que estaba por encima. El 52,1% identificó a la insuficiencia de la demanda interna como el mayor límite para aumentar la producción.
En supermercados y autoservicios mayoristas, el índice quedó prácticamente en equilibrio (-0,4%), impulsado por perspectivas más favorables para los próximos meses. Sin embargo, las opiniones sobre la situación actual del sector fueron negativas. El balance de la situación comercial fue de -20,5%, el peor nivel desde 2024, mientras que la situación financiera se ubicó en -13,3%, cerca de los registros más bajos de la serie iniciada en 2020.