"La Argentina es el mayor laboratorio de regresión social de la historia mundial
contemporánea. Pero estamos ante una gran oportunidad de recuperación, y si logramos esquivar la
crisis, en 10 años podremos hablar de un país distinto". La opinión —con pronóstico
incluido— pertenece a Bernardo Kosacoff, economista de la Comisión Económica para América
latina y el Caribe (Cepal), para quien ya es hora de que la sociedad argentina se ponga a debatir
"en serio" sobre el modelo de desarrollo que más conviene seguir.
De paso por Rosario, donde participó de una conferencia organizada por la Fundación Libertad, el
especialista aseguró que la estabilidad macro y el descenso de los índices de desempleo y pobreza
tienen que servir como piso para construir "un plan de vuelo a mediano y largo plazo". Con elogios
hacia el modelo brasileño de planificación, el director de la oficina en Buenos Aires de Cepal
bregó a favor de una estrategia política que apunte a la consolidación de Argentina como una nación
de desarrollo intermedio.
Los sacudones de la economía, que aunque ya existían tomaron relevancia durante
la guerra de los 100 días entre el gobierno y el campo, volvieron a poner sobre la mesa de los
argentinos viejos miedos inflacionarios nunca superados.
Para Kosacoff, quien fue presidente del Instituto de Desarrollo Económico y
Social (Ides), las crisis políticas siempre están acompañadas de turbulencias económicas, y
viceversa. "Argentina está en notables condiciones de aprovechar el contexto internacional para
crecer. Es una oportunidad que no se presentaba desde hacía décadas, y que combina una
macroeconomía solvente con un escenario externo que, a pesar de sus turbulencias, nos es favorable
por los altos precios de las materias primas". Pero para no ver pasar el tren sentados desde el
andén, el especialista recomendó "un gran debate nacional" que sirva para afrontar los nuevos
dilemas que plantea la coyuntura. En ese sentido, dijo que los problemas actuales de la economía
pueden ser resueltos "técnicamente" y no —como pasó más de una vez— mediante una
crisis, un mecanismo que siempre produce transferencias de excedentes que terminan siendo
apropiadas por muy pocos.
"Argentina está en el inicio de un proceso de normalización donde corresponde sentarse a
discutir qué modelo de desarrollo seguiremos. En los últimos 25 años sólo crecieron las
exportaciones a un 8 por ciento anual, pero hablamos de productos sin mucho valor agregado. Tenemos
que definir senderos productivos y agregar valor y diferenciación para fabricar bienes con mayor
intensidad tecnológica. Tenemos que ser competitivos por la calidad de la mano de obra, y no por
los bajos salarios", dijo el académico.
La hora de la industria
En el escenario planteado por Kosacoff, el papel de los industriales puede
resultar decisivo para darle el toque final a un modelo productivo que destaque por su calidad. En
su opinión, el sector industrial debe afrontar un cambio estructural donde los objetivos de la
próxima década pasen por el agrandamiento del sector manufacturero, el fortalecimiento de las
grandes firmas nacionales, y la aparición de nuevos sectores más asociados a los bienes que
incorporan tecnología y mano de obra altamente calificada. "Es el camino que siguen las naciones de
desarrollo intermedio", graficó el jefe de la Cepal, para quien este nuevo patrón de
industrialización todavía está en pañales.
"Hay ventanas que se abren en el horizonte, como el desarrollo de firmas de
software, de cine, de bienes culturales, más todo lo que viene desde la agroindustria como la
maquinaria o los procesos de biotecnología", dijo y cree que ese modelo de desarrollo es uno de los
pocos que garantizan inclusión ya que la integración social se realiza a través del aparato
productivo, "la mejor forma de integrar plenamente a la población". Para eso, es clave que tanto
instituciones privadas como actores públicos entiendan que "hay que repartir diferente la
torta".
"Están las bases para generar un fenómeno de redistribución que todavía está pendiente. Sin duda
estamos mejor que en el pico de la crisis, pero todavía muy lejos de lo que éramos a principios de
los 70", detalló.
Nuevos dilemas
A la hora de enumerar los desafíos que aparecen en la agenda económica, Kosacoff destacó que
desde la superación de la crisis de 2001 aparecieron "nuevos dilemas" que salpican de interrogantes
el buen desempeño de los números macro. Además del problema inflacionario, aparecen en carpeta
cuestiones sin resolver como la falta de infraestructura en caminos y transporte, el crecimiento de
los subsidios para cubrir los déficit en materia de generación de energía, los aumentos en los
precios de los alimentos y la venta de empresas de capital nacional a multis de origen extranjero.
"El conflicto con la agroindustria recreó un escenario donde parece que sólo una crisis puede
resolver los problemas y eso hay que evitarlo. Todas las crisis son financiadas por los sectores
más humildes, vengan de donde vengan", dijo.
Volátil
Kosacoff considera que Argentina es el campeón de los desmanejos políticos:
"Somos el país más volátil del mundo, desde 1975 hasta ahora tuvimos 14 crisis, entendiendo por
esto una caída del nivel de actividad. Sólo crecimos un 0,6 por ciento del PBI por habitante por
año, lo que nos convierte en el mayor laboratorio de regresión social que yo conozca", afirmó.