El negocio tecnológico que irrumpió a mucha velocidad se está enfrentando a los límites que le impone a la economía global. Este nuevo escenario obligó a las empresas del sector a reconfigurarse. Aunque este proceso no adquiere los mismos niveles de lo que ocurrió en 2001 con la explosión de las puntocom, el nuevo contexto global muestra señales de un cambio de dirección, que quedó expresado en las últimas semanas con el movimiento vertiginoso en las cotizaciones de las criptomonedas, en la ola de despidos en grandes corporaciones como Facebook y Amazon y en la adquisición de Twitter por parte de Elon Musk que busca un cambio en la lógica de la compañía.
Esteban Magnani, docente en las universidades nacionales de Buenos Aires (UBA) y Rafaela en la cátedra de comunicación digital y autor de varios libros, analizó la problemática. Consideró que “la pandemia catapultó a las empresas” y generó “niveles de crecimiento tremendos” por la digitalización de todas las actividades. Pero aclaró que “eso no puede ser infinito y mucho más en una economía global que está estancada”. El impacto es mayor en un sector o que se maneja con “la lógica financiera actual”, más ligada a las expectativas que al negocio en sí.
-Las acciones de muchas empresas tecnológicas bajaron y parecería que se desinfla la expansión ¿Es así?
-Sí, claramente está ocurriendo eso. No llega los niveles de lo que pasó, por ejemplo, con la explosión de las puntocom en el 2001 porque eso fue más drástico. Pero me parece que es comparable porque se trata de startup que, en un momento de mucha disponibilidad de dinero para iniciar emprendimientos, buscan seducir a capitales prometiéndoles que van a armar el nuevo Google. Luego, cuando eso no se concreta, vienen los problemas. Uno de los casos es Twitter, que dio ganancias en muy pocos momentos y que viene bastante estancada. Hay una parte del negocio tecnológico que tiene mucho que ver con la lógica financiera actual, más con las expectativas que con el negocio en sí. Otro caso paradigmático es Uber, que hace 13 años da pérdida y sigue funcionando porque está financiada por capitales que están dispuestos a perder dinero. No se sabe por cuánto tiempo. El caso de Facebook, cuyo valor bursátil descendió un 50%, creo que tiene que ver con que la cotización de las acciones se vuelven más realistas. Las expectativas de un crecimiento eterno de Facebook en algún momento iban a tener que terminar porque ya no hay mucho más espacio hacia donde crecer, ya tienen 3.000 millones de usuarios y más de un 35% de la población global tiene una cuenta. Las expectativas de crecimiento no se van a cumplir. Por último, si bien las otras empresas como Google, Amazon y Microsoft están sufriendo un golpe, tienen mucha espalda financiera y en esta caída aprovechan para comprar competidores, aumentando más la concentración y cuando recuperan esa senda de crecimiento y de control sobre mercados con más poder, van a seguir avanzando sobre otros nichos de mercado, algo que necesitan para seguir creciendo.
-El propio Mark Zuckerberg dijo “yo pensé que la pandemia iba a generar una expansión determinada y me equivoqué”. Da la sensación de que consideraban que ese crecimiento duraría mucho.
-Ellos siempre necesitan generar las condiciones para una profecía autocumplida. Prometen crecimiento para generar crecimiento. Cuando llegó la pandemia había algunos síntomas, no de estancamiento, porque seguían creciendo muchísimo, pero sí de desaceleración. La pandemia catapulta ese crecimiento a niveles tremendos. Mientras el mundo se estancaba ellos crecían gracias a la digitalización de todas las actividades. Pero eso no puede ser infinito, más en una economía global que está estancada. Llega un momento en que hay ciertos límites y parte de ellos están viniendo, sobre todo desde Europa, que pone límites a esa expansión que no está tan asociada a la productividad de la tecnología como a prácticas propias de un capitalismo muy viejo, como dumping, manipulación de la competencia, prácticas monopólicas y demás. Por estas prácticas se les estén cobrando multas multimillonarias. Estados Unidos también está corriendo de atrás, con renuencia porque hay mucho lobby en contra, pero planteando la necesidad de hacer un capitalismo un poco más sano en cuanto a la posibilidad de competencia. Hay que recordar que empresas, sobre todo Google, crecieron gracias a que hubo decisiones en contra de prácticas monopólicas de grandes corporaciones como Microsoft, lo que permitió generar espacios para una nueva oleada de innovación. Muchas fracasaron pero las pocas que tuvieron éxito son las que lideran el mercado.
-En este contexto llega Elon Musk y finalmente compra Twitter, con idas y vueltas ¿Entró todo en un período de incertidumbre con respecto a lo que puede pasar de acá en más con esa red social?
-Lo de Elon Musk, más que complicado, es difícil de entender. Hay una cuestión que tiene que ver con su personalidad, con cierta inestabilidad personal, y con que es un tipo que tuvo mucho éxito en las cosas que intentó más allá de que nos guste o no. Pero en este caso se metió en un berenjenal. Primero hizo una oferta impulsiva, después quiso recular y para hacerlo empezó a criticar a Twitter y finalmente terminó conmprándola después de haberle hecho bastante daño a su reputación y al decir que las cuentas inauténticas eran muchas más que las que la empresa reconocía. El problema es que Musk tiene una mirada tecnologicista en una red social que se mete de lleno en cuestiones comunicacionales, políticas, sociales, que no son fáciles de resolver con más tecnología. Mandar un cohete a Marte es muy complicado pero es resolver un problema y pasar al siguiente hasta que tenés una nave que llega a otro planeta. En el mundo social tocás algo y se te desequilibra otra cosa. La mirada tecnológicista quedó atrás. Esa idea de que la arquitectura de Internet descentralizada iba a resolver los problemas de la humanidad, que las redes sociales iban a democratizar la posibilidad de los discursos, quitarle poder a los grandes medios de comunicación, no se concretó. No alcanza con tecnología para resolver problemas sociales. Me parece que esa mirada que tiene Musk le va a fallar, le va a resultar muy difícil.
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ChachiVerona
-¿Cómo puede impactar en la economía esta ola de despidos masivos?
-Es un síntoma, no digamos de tocar fondo porque tienen muchísimos recursos estas empresas, pero sí en cuanto a las expectativas. Cuando despiden empleados están diciendo que no van a poder crecer como se pensaba, que en algunos casos, no se va a poder crear el famoso metaverso, ni hacerlo rentable en un tiempo razonable. Los efectos colaterales de esto son más noticias falsas, más campañas de desinformación, menos moderación, menos control sobre lo que está circulando en la red, un caldo de cultivo para que proliferen todos estos discursos y campañas de desinformación que lo que hacen es aumentar las grietas. Recientemente se hizo un informe sobre qué pasó en Facebook durante un bombardeo en la Franja de Gaza donde los palestinos contaban cómo los estaban matando. Concluyó que no es que Facebook esté en contra de los palestinos, sino que como la red no contrataba moderadores árabes, en particular el que hablan los palestinos de la Franja de Gaza, no se entendían los mensajes. Se reproducía todo en base a lo que decodificaba la inteligencia artificial que detectaba como términos terrorista palabras en árabe. Por eso, amplificaba la mirada de los iesraelíes sobre el bombardeo por y silenciaba a los palestinos. De este modo, proliferan mucho más las noticias falsas, por ejemplo, sobre discursos negacionistas sobre el calentamiento global, vacunas y demás. No necesariamente porque forman parte de una campaña orquestada para distribuir esas noticias falsas, sino porque generan visualizaciones, publicidad y más dinero.
-En Brasil se mencionaba que durante la primera campaña de Bolsonaro las fake news y esas usinas de rumores era más artesanal, vinculado a la militancia, ¿Hay una industria de fake news?
-La elección anterior de Bolsonaro también fue bastante profesional, estuvo detrás Steve Bannon, jefe de campaña durante la primera etapa de Donald Trump con quien usaban una combinación de datos, noticias falsas. En el caso de Bolsonaro la novedad fue que empezaron a usar mucho Whatsapp y Telegram, y con conexiones por esas redes y grupos más artesanales. Justamente porque después de las elecciones en Estados Unidos, Twitter y Facebook y el escándalo de Cambridge Analytica se pusieron las pilas para disminuir la cantidad de ese tipo de noticias. Los grupos de Whatsapp no son algo que está suelto en Internet, sino es gente con la cual hay afinidad y por eso son más creíbles. Es lo que dice tu primo, tu compañero de trabajo. No importa si ellos se comieron un buzón, porque si lo creen, se supone que debe ser que es verdad. Así se estructuran estas campañas.
-¿Qué ocurre con las criptomonedas? ¿está ligado a esta crisis de las tecnológicas o tiene su dinámica propia?
-Esto tiene su dinámica propia y tiene que ver con cómo se generan burbujas cuando hay excedentes financieros. Bitcoin nace con un discurso muy interesante acerca de la desconcentración del poder financiero, en contra de los bancos, pero rápidamente ese poder percibió un espacio para poder hacer lo que quería y donde se le da rienda suelta a la expectativa. Digo expectativa porque no tiene que ver con algo vinculado a la economía real. Funciona de esta manera: si yo le digo a 100 personas compren algo porque mañana va a valer 10 dólares y las convenzo, por la ley de oferta y demanda eso va a valer 10 dólares. Y si ese dinero lo uso para hacer una campaña, habrá más gente comprándolo y valdrá 20 dólares y así sucesivamente. Pero esto no deja de ser un esquema Ponzi, porque no está apoyado sobre ninguna creación de riqueza real, sólo expectativas. Cuando llegue el límite los más vivos se van a ir a tiempo y van a embolsar un montón de plata que usarán para nuevas campañas explicando por qué la burbuja fracasó y el resto perderá dinero. Ya vimos un montón de criptoactivos funcionar así. Los NFT y los jueguitos Play One, explicaban cómo en Filipinas los pobres vivían durante la pandemia jugando juegos y ganando 400 dólares por mes, lo cual sedujo a un montón de argentinos. Después eso se desinfló. La tecnología tiene un potencial, es interesante, pero no funciona en el vacío, funciona y es amplificada por capitales que tienen muchos recursos para convencer a la gente y buscan ganar dinero rápido y fácil y después se retiran. Si esta gente que embolsó tanto dinero no produjo ninguna riqueza real ni aportó nada para satisfacer las necesidades humanas, evidentemente le sacó el dinero a alguien. Eso es preocupante porque profundizan la desigualdad que luego son el caldo de cultivo de ese enojo que se ve amplificado en las redes sociales.