La rebelión de los congresistas estadounidenses contra el plan de rescate de 700
mil millones de dólares, impulsado por el presidente George W. Bush y consensuado con los líderes
legislativos y los candidatos de los partidos democráta y republicano, no sólo sembró el terror en
los mercados financieros sino que abrió una profunda crisis política en Washington. Más de dos
tercios de los representantes republicanos y el 40 por ciento de los demócratas se opusieron al
proyecto de ley.
Muy pocos representantes resultaron estar dispuestos a respaldar una medida
inmensamente popular a cinco semanas de los comicios presidenciales en el país del norte.
El presidente George W. Bush y varios legisladores aliados habían implorado a
los demás congresistas apasionadamente a que aprobaran la medida, a pesar de la opinión pública
adversa. Sin embargo, no hubo suficiente apoyo entre los legisladores.
Tras la votación Bush dijo estar decepcionado y se comprometió a "atender esta
situación económica de frente". El presidente tenía previsto dar un mensaje al país sobre el plan
de rescate.
La votación fue precedida por una campaña extraordinaria de cabildeo de la Casa
Blanca durante el fin de semana, y el vocero Tony Fratto había dicho que el presidente Bush utilizó
una "lista de personas" para persuadirlas a que votaran a favor.
Bush y sus asesores económicos, así como los líderes legislativos de ambos
partidos, sostienen que el plan es vital para evitar una recesión o algo peor.
"Todos estamos preocupados ante la posibilidad de perder nuestros escaños", dijo
el representante republicano Paul Ryan antes de la votación en un discurso para respaldar el
proyecto de ley.
Tras el sorpresivo rechazo, varios ayudantes republicanos dijeron que la
presidenta de la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi, torpedeó cualquier espíritu de bipartidismo que
acompañó al proyecto de ley con su demoledor discurso al final del debate, que culpó a la política
de Bush por la inestabilidad económica. El candidato republicano John MacCain, hizo una crítica
similar a Barack Obama.
Peter Hakim, presidente del think tank Inter-american Dialog, interpretó la
rebelión. Dijo que entre las principales razones que llevan al rechazo del "plan salvataje", está
la reacción pública. Aseguró que los demócratas de izquierda, que votan en contra del plan "porque
no les gusta que la plata vaya a Wall Street", mientras que ula derecha republicana "tiene miedo a
que la legislación sea un camino hacia una economía más socialista". La otra variable en juego es
"la gente que todavía no puede creer" la crisis.
Los legisladores desafiaron a sus líderes porque temen perder la reelección de
sus bancas