Economía

El mástil es la tasa, el dólar blue flamea

El gobierno busca anclar la tasa de interés y el tipo de cambio oficial para controlar la tasa de inflación, sin embargo, el alto déficit fiscal le juega en contra.

Domingo 07 de Febrero de 2021

El gobierno busca anclar la tasa de interés y el dólar oficial para controlar la tasa de inflación, sin embargo, el alto déficit fiscal le juega en contra. Los próximos años serán de alta inflación, cierre de importaciones, pocos viajes al exterior y turismo local.

Las cuentas públicas simplificadas te dan el siguiente resultado. Argentina tiene gastos corrientes por el equivalente a $ 100, y financia en forma genuina vía recaudación tributaria $ 73,5. Esto implica que al Estado le faltan $ 26,50 para cubrir el gasto corriente.

Esto no tiene en cuenta que el Estado paga intereses por el equivalente a $ 8,20 del total del gasto, pero suponemos que este monto el gobierno lo terminaría refinanciando.

Lo ideal sería que el gobierno baje el gasto corriente a $ 72,50, pero eso es difícil que ocurra, ya que el 87% del gasto corriente es gasto social, compuesto por prestaciones sociales, salarios de trabajadores del Estado y subsidios a la energía, transporte y otros.

Otra mirada podría pasar por una suba de los ingresos, pero contamos con varios problemas, la actividad económica está deprimida, la presión tributaria es muy elevada, y en tiempos de crisis hay un marcado aumento de la informalidad.

En este contexto no cabe otro camino que financiar el déficit de $ 26,50 con financiamiento. La Argentina reestructuró la deuda pública soberana, pero aún tiene que refinanciar la impagable deuda con el FMI y el Club de París. El ministro de economía les recomienda a las provincias refinanciar sus deudas con un período de gracia de no menos de 3 años, ya que el Banco Central tiene las arcas vacías de dólares. Las empresas estatales adoptan similar estrategia. Las empresas privadas sólo pueden cancelar el 40% de sus deudas, el resto la deben refinanciar o pagarlas con dólares de su bolsillo, el Estado no los abastecerá de moneda extranjera.

En este contexto, hay que ser muy valiente para prestarle a Argentina, y como el mundo está plagado de cobardes financieros, no tenemos crédito externo.

En este contexto, todas las miradas apuntan al financiamiento en el mercado interno. Nuestro mercado de capitales es un pañuelito, el déficit fiscal financiero de la Argentina suma la friolera de $ 2.292.831 millones, el stock de depósitos a plazo fijo en pesos al 31 de diciembre de 2020 sumaba $ 2.435.481 millones. Necesitaríamos el 94,2% de todos los plazos fijos del sistema para financiar al Estado. Por estas razones, el déficit fiscal no se puede financiar en el mercado de capitales, el Estado dejaría al sector privado sin financiamiento.

Una de las formas que el Estado eligió para financiar su déficit es emitir pesos y distribuir las utilidades del Banco Central, en ambos casos es emisión espúrea de dinero.

Aquí surge un problema no menor y es el balance del Banco Central. Por un lado, el Banco Central emite pesos que incrementan el pasivo de la entidad sin costo alguno, pero si deja esos pesos en el mercado, podríamos tener como consecuencia una fuerte suba en la inflación, para ello el Banco Central procede a absorber esos pesos a una tasa del 38% anual.

Según reza el balance del Banco Central el stock de pasivos al 31 de diciembre de 2020 sumaba la friolera de $ 2.941.905 millones. Este pasivo genera el pago de intereses de que rondaría $ 1.120.000 millones en el año 2021, a esto le deberíamos sumar que el Estado debería financiarse como mínimo en $ 1.300.000 millones adicionales, que a su vez también generarían pagos de interés. Una verdadera bola de nieve que comienza a rodar y se puede llevar puesto a más de un gabinete.

Bajo este escenario tan estrecho desde lo fiscal y monetario, el gobierno trabaja para tratar de tranquilizar a las variables financieras. El gobierno está anclando dos variables, la tasa de interés y la tasa de cambio. Lo que no puede anclar es la tasa de inflación, a pesar de realizar renovados programas para controlar los precios, la inflación emerge a niveles del 4% mensual, y esto pone en peligro la competitividad del país. Por eso, el gobierno devalúa el peso a un ritmo similar a la inflación.

En este contexto, el ancla sobre la tasa de interés y el tipo de cambio, no puede controlar la volatilidad de la gran masa de pesos que se emiten y absorben en el mercado, y el resultado es una tasa de inflación muy alta, como también dólares alternativos que ganarán más brecha contra el dólar oficial.

El problema fiscal no es algo que se va a solucionar en los próximos años, deberemos vivir con esta restricción por mucho tiempo, con lo cual Argentina estará condenada a tener por delante muchos años de alta inflación, y múltiples tipos de cambio.

Sin ingreso de dólares genuinos del exterior, ya sea por inversión extranjera directa o repatriación de dinero de argentinos en el exterior, será muy difícil lograr un tipo de cambio único, o dólar bajo en la economía. Por muchos años no podremos viajar al exterior, el turismo interno podría lograr un mayor desarrollo y una veta de negocios interesante, si las condiciones sanitarias lo permiten. La sustitución de importaciones crecerá, y las exportaciones deberían mejorar, pero los altos costos internos le juegan en contra.

Restricción de importaciones, tipos de cambios múltiples, alta inflación y déficit fiscal serán los caminos a transitar en los próximos años, lo mejor es planificar tu empresa en este escenario, mentirnos sería potenciar resultados negativos, aceptar la realidad podría lograr un mejor desempeño empresarial, y ahorrar en activos que sean resguardo de valor.

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