El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) pondrá en marcha este mes la nueva medición del Indice de Precios al Consumidor (IPC), que se calculará en base a la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares 2017-2018, en lugar de la que se utilizó hasta diciembre, que había sido realizada en 2004/05.
El cambio busca reflejar los cambios en los patrones de consumo de la población. Las divisiones que pasarán a tener un mayor peso en el índice serán las de vivienda, transporte y comunicaciones. Por el contrario, las que más incidencia perderán serán alimentos y bebidas no alcohólicas, bebidas alcohólicas y tabaco, y equipamiento y mantenimiento del hogar.
Por otra parte, explicaron que las variaciones previas a las de enero de 2026 no se modificarán, con el objetivo de evitar afectar contratos indexados a la inflación pasada.
En Argentina, el Indec mide el Indice de Precios al Consumidor (IPC), que es la evolución de los precios de un conjunto de bienes y servicios representativos del gasto de consumo de los hogares residentes en áreas urbanas. Divide los bienes y servicios en 12 rubros, los cuales a su vez tienen subdivisiones y dentro de ellas productos particulares. Por ejemplo, alimentos y bebidas incluye, entre otros, frutas, y allí dentro se calculan por separado los precios de la banana y la manzana.
No todos los bienes y servicios tienen el mismo peso en el cálculo, sino que existen ponderaciones. Estas fueron actualizadas en diciembre de 2016 y determinaban que, por ejemplo, en el Gran Buenos Aires (GBA), los hogares gastan en promedio 10,46% de sus ingresos en Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles, mientras que alimentos y bebidas representa un 23,44%.
Mientras más alta la ponderación, más peso tienen los aumentos de ese rubro en el cálculo del número final del IPC. Actualmente, los aumentos en la comida tienen más incidencia que los de alquiler o transporte.
Nueva encuesta de gastos
Ahora se tomará en cuenta una Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (Engho) más reciente, realizada en 2017 y 2018, lo cual modificará las ponderaciones. En el Gran Buenos Aires, por ejemplo, el cambio implicará una baja de la incidencia del rubro alimentos y bebidas no alcohólicas (de 23,4% a 21%), de bebidas alcohólicas y tabaco (de 3,3% a 1,9%), de restaurantes y hoteles (de 10,8% a 7,4%) y de prendas de vestir y calzado (de 8,5% a 5,9%), entre otros.
Como contrapartida, suben vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (de 10,5% a 15,1%), transporte (de 11,6% a 13,9%) y comunicaciones (de 2,8% a 5,1%), por ejemplo.
La actualización de esta metodología fue un reclamo generalizado al organismo que ahora conduce Marco Lavagna, que se intensificó este año. Desde 2004-05, cuando se hizo la encuesta anterior, aumentó exponencialmente el porcentaje de ingresos que las familias destinan a alquiler y servicios, por ejemplo, en detrimento de bienes como los alimentos.
Los rubros con mayor ponderación tienen un peso mucho mayor a la hora de calcular el IPC, por lo que los alimentos, que desde diciembre de 2023 han aumentado por debajo del promedio general, tienen un peso mucho mayor en el cálculo que los alquileres o servicios del hogar.
En los últimos meses, los aumentos en alimentos están casi en el promedio general, a diferencia de 2024 que estuvieron muy por debajo (94,7% contra 117,8% a nivel nacional respectivamente). Las subas en alquileres, servicios y transporte también bajaron con respecto a los niveles del primer año del gobierno de Javier Milei.
Sin sobresaltos
En 2024, vivienda y servicios tuvo incrementos promedio del 248,2%, transporte del 137,8% y comunicaciones del 186,4%. De esta manera, más allá de la quita de subsidios a la luz y el gas, no se espera un gran salto en el IPC por el cambio de metodología. Los rubros que van a pasar a tener más peso ya no aumentan tanto sus precios como el año pasado.
Un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios de la UBA y el Conicet indica que en noviembre un hogar promedio del Amba gastó $ 173.480 por mes en servicios y transporte. En comparación con diciembre de 2023, esa canasta aumentó 525%, cuando el IPC general fue del 249,9%.
Pero la variación interanual —en comparación con noviembre de 2024— fue del 30%, casi igual que alimentos y bebidas.
En sus dos años de gobierno, y tras un salto inicial de más del 20% mensual, el equipo económico alienta una narrativa de desinflación que se apoya, entre otras cosas, en el método de medición del Indec que ahora se va a cambiar. Con ese indicador ancló las paritarias, perdieron en 0,9% real desde noviembre de 2023. En el caso de los empleados públicos, sufrieron una pérdida real del 14,4% en ese período. La semana próxima, el organismo informará el IPC de diciembre.