Economía

El efecto campana

La desilusión con el gobierno de Mauricio Macri dejó sin utilidades a los que apostaron por el cambio.

Domingo 25 de Noviembre de 2018

Los activos financieros argentinos volvieron a los precios de la economía K. La desilusión con el gobierno de Mauricio Macri dejó sin utilidades a los que apostaron por el cambio. El blanqueo fue un éxito, los impuestos que se crearon post blanqueo fueron un misil en la línea de flotación de la credibilidad de los inversores. La traición que nadie vio venir.

El Merval a diciembre de 2015 cotizaba en u$s 898, el día miércoles cotizó en u$s 832 (-7 por ciento). Las acciones en la era Macri cotizan por debajo de los precios durante el gobierno de Cristina Fernández. Ello muestra el grado de desilusión de los mercados con el gobierno de Cambiemos.

Las acciones durante los años 2016 y 2017 mostraron una fuerte suba, alcanzando el clímax en enero de 2018 cuando el índice Merval alcanzaba los u$s 1.800. Pero desde febrero en adelante las cotizaciones se derrumbaron a niveles impensados.

El dólar de diciembre de 2015 a octubre de 2018 se devaluó 179 por ciento, y en igual período la inflación minorista medida por el índice de precios de Caba nos muestra una suba del 146 por ciento. El dólar le ganó a la inflación por un 30 por ciento.

Los títulos públicos argentinos muestran resultados disímiles. En todos los casos comparamos las paridades, netas de las rentas que se cobraron. El Bonar 2020 en el periodo 2018 versus diciembre 2015 bajó el 8 por ciento, el Bonar 2024 el 14 por ciento y el Dica descendió el 23 por ciento.

Claramente estamos con cotizaciones que se ubican por debajo de los valores alcanzados en la administración kirchnerista, cuando el país estaba sin crédito externo, en cesación de pagos y embargado. ¿Qué sucedió para perder tanta confianza?

Bajo el gobierno de Cambiemos se llevó adelante el blanqueo más exitoso de la historia Argentina. El sinceramiento fiscal alcanzó los u$s 116.800 millones. Se le prometió a los que blanquearon que no serían alcanzados con nuevos tributos. Dicha promesa caduco rápidamente. Las necesidades de caja del gobierno obligaron a que se aplicara un impuesto a la renta financiera del 15 por ciento para colocaciones en dólares y 5 por ciento para colocaciones en pesos.

El mercado se vio decepcionado por esta medida. En diciembre de 2015 el riesgo país era de 438 puntos, el 31 de julio de 2015 cuando nadie sabía el resultado de las elecciones presidenciales, el riesgo país era de 615 puntos. En el día de ayer el riesgo país se ubicó en los 680 puntos. Claramente creció notoriamente.

Está muy claro que lo visto en el mercado es un efecto campana, los precios de los activos financieros en el año 2015 eran muy bajos, quien se perdió la oportunidad de comprar a esos precios, hoy puede adquirir dichos activos a precios inferiores a dicho año, con una perspectiva de país, que luce mucho mejor, ya que las reformas estructurales que se llevan adelante nos pueden posicionar a futuro en un mejor escenario. La esperanza en Vaca Muerta es un gran aliciente.

El gobierno en sus primeros años adoptó una política gradualista, que lejos de dar buenos resultados profundizó el déficit fiscal y acrecentó la inflación. Sin embargo, eliminó subsidios, pagó la deuda pública bajo juicio, y restableció transitoriamente el crédito con el sector privado. Hoy sólo tenemos crédito con los organismos financieros internacionales.

En los 2 años y medio de gobierno, la deuda pública pasó de u$s 240.665 millones al 31 de diciembre de 2015, a u$s 327.167 millones a junio de 2018: aumentó en u$s 86.502 millones. Es probable que el gobierno haya colocado un monto 3 veces mayor de deuda, pero era para cancelar amortizaciones, la suba real fue del 35,9 por ciento. Demorar el ajuste, hizo perder este dinero.

Conclusiones

El gobierno gozó de la confianza de los mercados hasta enero de 2018, cuando colocó en el exterior u$s 9.000 millones, y logró los precios máximos en los activos argentinos en el exterior.

Cuando los mercados se cerraron para Argentina, a raíz de la impericia y mal manejo económico del gobierno de Cambiemos, se produjo una destrucción de precios de los activos financieros que los colocó en niveles por debajo de los observados en 2015.

Los analistas económicos se dividen entre los que ven en esta caída el inicio de una sucesión de malas noticias, presagiando la cesación de pagos y espiralización de la inflación. Otros ven una oportunidad de compra.

La cercanía de las elecciones presidenciales, y el posible escenario de Cristina Fernández como candidata podría acelerar la dolarización de carteras, que ya es elevada, y podría crecer un poco más. Esto no ayuda a que el gobierno logre una estabilidad económica durante 2019. La política de déficit cero, y congelar la base monetaria podría ser efectiva para bajar la inflación y dejar felices a los auditores del FMI, pero nos está llevando a una recesión de dimensiones desconocidas.

Los activos argentinos están en niveles de precios extremadamente bajos, afectados por el apetito impositivo voraz del gobierno, que busca obtener un resultado primario en equilibrio, pero no observa que colocando tantos impuestos está hipotecando toda posibilidad de recuperación.

Esos precios son excelentes para comprar, pero quien tome ese riesgo debe saber que no son ahorros para disponer a corto plazo. Nunca vimos un gobierno destruir tanto el precio de los activos. Por ejemplo, el Grupo Financiero Galicia valía el 31 de diciembre de 2015 u$s 2,7, llegó a u$s 7,00 en enero de 2018, y hoy vale u$s 2,50. Una figura en forma de campana que sonó en el bolsillo de los inversores.

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