La presión cambiaria típica de los años electorales esta vez tuvo cara: Javier Milei. El candidato a presidente de La Libertad Avanza se autoposicionó en el centro de la corrida al afirmar que la suba del dólar paralelo era funcional a su plan de dolarización y al extender luego la apuesta sobre el sistema financiero con su llamado a retirar los depósitos en pesos de los bancos. Las críticas llovieron de todos los flancos. Los más amigables cuestionaron su “irresponsabilidad”. Pero la mayoría vio en sus declaraciones la incitación abierta a una crisis cambiaria, bancaria y una escalada hiperinflacionaria, primer paso necesario del programa económico basado en la dolarización.
Daniel Artana, economista jefe del think tank liberal Fiel, no dudó del objetivo libertario. “Fogonear una aceleración de la inflación para cumplir su sueño de dolarizar es de una irresponsabilidad que nunca he visto en mi historia como economista”, señaló, luego de asegurar que el candidato de LLA “no puede ignorar las consecuencias de sus declaraciones”. También cuestionó el “infantilismo” en su estrategia. “Piensa que todo el muerto se lo va a comer el ministro de Economía, Sergio Massa, pero si llega a ser presidente, ¿Cuánto tiempo la gente le va a tener paciencia con una inflación del 20% mensual?”, agregó.
La economista Julia Strada dijo que el candidato “está incitando a que el sistema financiero entre en una situación de crisis” para “traer el escenario de 2001”, mientras que Emmanuel Alvarez Agis, de la consultora PxQ, explicó: “La definición técnica de una hiperinflación es que el deseo de la gente de tener pesos sea cero, si Milei dice que no se queden con pesos, lo que intenta hacer es que haya una hiper, no hay mucha vuelta”.
Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (Cepa), dijo que Milei “está jugando a la inestabilidad cambiaria y bancaria” para intentar “lo que él quería hacer: una dolarización con un tipo de cambio a $ 3.000, y a un costo fenomenal”.
Para el economista rosarino Federico Fiscella “la verdad es que el dólar puede llegar a $ 10 mil tranquilamente en una espiralización”. Y explicó que los impulsores de la dolarización “intentan trabajar con una profecia autocumplida para que todo se vaya bien al fondo y que de ahí sea más fácil dolarizar la economía”. Eso sí, “después tendrá que responder a la población por la brutal caída de los ingresos”.
El costo de dolarizar
El Instituto Internacional de Finanzas (IIF), asociación empresarial que incluye a los bancos más grandes del mundo, estimó que Milei necesitaría entre u$s 30 mil millones y u$s 40 mil millones de reservas para dolarizar la economía argentina. Los expertos en Latinoamérica del organismo, Martín Castellano y María Paola Figueroa, señalaron que como estos fondos no están disponibles, la única salida para cumplir con su promesa electoral sería a través de una dolarización sin dólares. Es decir, “vendría de la mano de una dolorosa recesión, con devaluación, inflación y ajuste fiscal”.
Para dolarizar, incluso si se proyecta un gran rebote en las exportaciones, se necesitaría una gran reducción en las importaciones: una contracción del 15% anual permitiría obtener cerca de u$s 20.000 millones en las reservas, al costo de una caída del Producto Bruto Interno (PBI) de alrededor de 3,5%.
En un hecho pocas veces visto, la Asociación de Bancos de capitales nacionales (Adeba), la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (Abappra), la Asociación de Banca Especializada (ABE) y la Asociación de Bancos Argentinos (ABA) advirtieron en un comunicado conjunto: “Recomendar no renovar los depósitos no hace otra cosa que generar preocupación en un sector de la población, la carrera a la presidencia debe basarse en las competencias de ideas y capacidad de implementación de las mismas”, advirtió. Remarcaron que, “más allá de que a esta altura ya nadie discute la fortaleza del sistema financiero”, declaraciones como las del libertario “generan, innecesariamente, incertidumbre y angustia a mucha gente”.
Para el economista Claudio Lozano, de Unidad Popular, es “ingenuo y casi pueril” escuchar que se caracterizan las afirmaciones del candidato libertario “simplemente como irresponsables”. A su juicio, se trata de “una clara decisión política inscripta en una estrategia que pretende poner en situación de colapso a la sociedad argentina”. Por eso, consideró importante “decretar la emergencia cambiaria, intervenir sobre las operaciones en los mercados paralelos suspendiendo todas aquellas operaciones que no sean económicamente imprescindibles, ajustar el comportamiento de los exportadores para que adelanten las divisas necesarias y aplicar de manera agravada la ley penal cambiaria, e intervenir sobre el sistema de precios para evitar que se paralice la actividad”.
La inestabilidad cambiaria que vive el país prácticamente desde el estallido de la crisis de deuda macrista en 2018 tiene causas que van más allá del juego político, aunque tampoco lo excluyen. La novedad de estos días es que a la mano invisible del mercado ilegal, la diplomacia secreta de los economistas, las operaciones disfrazadas de informes financieros y el circuito de rumores y especulaciones, se les sumó una arenga pública. El trailer de un futuro plan económico. O directamente su ejecución anticipada.