El dólar dominó la agenda económica la última semana y promete volver a ser protagonista en los próximos días. Las declaraciones del senador nacional kirchnerista Aníbal Fernández sobre un aparente acuerdo del gobierno con casas de cambio para que desde hoy la divisa "blue" no supere los 5,10 pesos, avivó el fuego sobre posibles modificaciones en la política cambiaria, que la presidenta de la Nación buscó apagar el viernes último cuando envió al viceministro de Economía, Axel Kicillof a desmentir rumores sobre una pesificación forzosa.
Desde la oposición salieron a cuestionar a Fernández tiladando de "escandaloso" cualquier acuerdo que convalide "una operación ilegal", como es la operatoria de dólar en el mercado informal.
En tanto, economistas vinculados al gobierno reconocieron que el gobierno apunta a consolidar su política de tipo de cambio administrado para lograr mantener la competitividad del sector externo, en un escenario mundial en el cual los países y puntualmente los socios comerciales de la Argentina —esencialmente Brasil— dejaron devaluar progresivamente sus monedas para paliar el deterioro de sus balanzas comerciales.
De todos modos, el hermetismo sobre las medidas oficiales en el mercado cambiario sumaron incertidumbre. El gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, advirtió ayer que la gente "empieza a pensar que algo anda mal" en el rumbo económico cuando ve las restricciones a la compra de dólares, aunque afirmó que "la economía real está mucho mejor que el clima económico".
"Es como si hubiese una sensación térmica que no coincide con la temperatural", planteó.
En tanto, el ex gobernador y titular del Frente Amplio Progresista (FAP) Hermes Binner, señaló que en la cuestión del dólar el gobierno tomó medidas que "tienden a sorprender y generan más desconfianzas que coincidencias".
"Si uno lo mira desde la independencia argentina, no cabe ninguna duda que es mejor tener todas las transacciones en nuestra moneda. Esto sería deseable. El tema es cómo llegamos a ello", indicó al advertir que "venimos de crisis en crisis que están vinculadas a aseveraciones que han hecho ministros de Economía que luego fueron contradictorias con la realidad. Esto derivó en una falta de confianza en la gente y la inclinación hacia una moneda más fuerte".
Por otra parte, el diputado del GEN Gerardo Milman consideró "un escándalo que un senador como Fernández negocie el valor de una operación ilegal". Enmarcó esas declaraciones "bajo la visión de funcionarios que gozan de total impunidad".
Los dichos de Fernández también fueron cuestionados incluso por economistas que respaldan la idea de pensar una economía pesificada. Tal el caso del ex director del Banco Central, Arnaldo Bocco, quien consideró que un eventual acuerdo entre gobierno y casas de cambio por el valor del dólar paralelo es una "noticia trae una confusión descomunal" (ver aparte).
Por la competitividad. En tanto el diputado del Frente para la Victoria y ex viceministro de Economía, Roberto Feletti, señaló que el gobierno apunta a "administrar el tipo de cambio" para lograr un sector externo "más sustentable", sin perjudicar actividad ni salarios.
"El gobierno está en un proceso de reorganización de su sector externo que después de dos años de crecimiento se angostó bastante; Argentina creció a 9 puntos, las importaciones lo hicieron 3 veces por cada punto que creció la economía, es una relación respecto de la demanda de importaciones importante", dijo.
Por eso, "empieza a trabajar para ordenar la política cambiaria en esa dirección", dijo Feletti, y "lo que quiere evitar es la salida clásica que hubo en todos estos ciclos: una abrupta devaluación que daña los ingresos de los argentinos, o incluso como algunos proponían endeudarse para darle más solvencia al sector externo", explicó.