Economía

"Como en el 2001, la mujer es el pilar, pone foco y clarifica"

Ariel Secondo, titular de Mec Consultores, analiza la situación de las empresas en el escenario de pandemia

Domingo 25 de Octubre de 2020

Salvador Di Stefano: ¿Cómo viviste la pandemia?

Ariel Secondo: Qué pregunta, creo que hubo distintas etapas. Primero una más estricta allá por el 19 de marzo en la que percibí gran aceptación social con mis clientes, tanto de parte de los que apoyan el gobierno como de quienes no. Desde el punto de vista empresarial lo que vimos fue un parate muy abrupto salvo por los sectores denominados esenciales. En ese momento encuestamos a 180 empresarios de la región y la conclusión a la que llegábamos, teniendo en cuenta que estábamos midiendo percepciones, era que había hilo en el carretel para 90 días. Me dio la impresión de que todos se habían ordenado para pasar ese tiempo pagando sueldos a pesar del parate. A medida que la cuarentena se fue extendiendo empezaron a pasar otras cosas, hubo cambios de humor y desde mi percepción ocurrieron cosas muy selectivas; en medio de todo esto se modificaron los consumos, la gente se adaptó y de pronto descubrieron en 90 días que pudieron poner en marcha el home working, trabajar coordinadamente, hubo momentos de productividad dependiendo del sector y de alguna manera los equipos de trabajo descubrieron que se podían realizar diferentes tareas con menos estructura física y recursos, organizando los equipos de manera más inteligente, algo muy interesante. Con el tiempo comencé a notar que se ganaba en productividad pero se perdía en creatividad, innovación, empezó a variar el humor de los grupos humanos y yendo al nivel de actividad, hubo sectores ganadores. Quienes se han dedicado a producir, vender y distribuir alimentos esenciales o bebidas tuvieron incrementos importantes, incluso aquellos de alta gama o consumos sofisticados como algún tipo de bebida. Mi lectura es que las personas acomodadas en cuanto a niveles socioeconómicos, con ahorros y sin circulación, se sumó a la idea de darse gustos y vimos como se empezó a mover la decoración, pintura, arreglos en las casas, compra de electrodomésticos. Hay sectores que les ha ido mejor y otros que por el contrario han sufrido de manera atroz como el comercio, que recién hace poco se está moviendo. Los que peor la pasaron son los que tienen contacto con el consumidor en la diaria: comercios, gastronómicos, hotelería, turismo. A diferencia de esto están los rubros que pueden operar home office, con tecnología o cuestiones esenciales. Se dio una revalorización del comercio barrial, por ejemplo.

SD: ¿Creés que tanto el home office como las compras por e-commerce llegaron para quedarse?

AS: A mí me parece que muchas de estas cosas quedarán instaladas, y como todo en la vida encontrarán un nuevo punto de equilibrio en la nueva normalidad. No todo a través del home office porque las personas notaron que necesitan un contacto físico, una coordinación que se da naturalmente casi desde la biología con los equipos de trabajo, lo que llaman quienes se dedican a ontología del lenguaje “generar un trasfondo compartido de obviedad”. Es decir, tenés una coordinación muy veloz con miradas, gestos, creatividad. Creo que se va a dar en gran medida, y ya está ocurriendo en la ciudad, otro tipo de estructuras porque las empresas se dieron cuenta que no necesitaban tanto circo o show. Hay un movimiento a estructuras más pequeñas donde el equipo de trabajo se arme en dos cápsulas y algunos días de la semana una parte haga home office, y la semana siguiente trabaje de manera física en la empresa. En la labor comercial, los vendedores o viajantes descubrieron que solo es necesario viajar para tener reuniones donde se piensen marcos semestrales o cuatrimestrales, y el resto será todo virtual.

SD: En una conferencia te escuché hablar del 2001 y dijiste que la mujer tuvo un rol fundamental en esa transformación. Contanos por qué fue así, y si en este cambio que trajo la pandemia también estudiaron su rol.

AS: Vengo pensando mucho en eso, lo venimos midiendo y tratamos de compararlo con lo que ocurrió en aquel momento. El 2001 venía de una caída económica de tres o cuatro años y cuando eclosionó fue muy dramático con la gente en las calles. Hoy me parece que estamos igual o peor, pero al cuidarnos con algunos temores, tantos requisitos sanitarios y con mucho apoyo del Estado en la calle, de alguna manera hace que el humor esté más contenido. En ese momento pasó lo siguiente; nosotros hemos estudiado en la facultad lo que se llama el efecto demostración: las personas de capas medias y medio bajas siempre tomaron como modelo a imitar en sus consumos a la gente de niveles sociales más altos, y en el 2001 esto se invirtió y las personas de niveles más altos imitaron consumos de personas de menores ingresos, y se empezó a nivelar para abajo, aparecieron las segundas marcas, la compra comunitaria, los packaging más pequeños. Para mí en ese momento los varones, sobre todo de cierta edad, estamos seteados para ser los proveedores y como la crisis venía desde el 99 o 98, empezaron a perder su empleo personas de niveles más bajos en la pirámide laboral. Ya en el 2000 y 2001 quedaron sin trabajo los gerentes de las empresas, y empezaron a cuidarse, dejar de generar efecto derrame y contratar al cuentapropista. El hombre estaba muy acostumbrado a que el trabajo lo provea de su realización personal e identitaria La mujer, que está seteada para dar vida, se banca mejor el dolor que el hombre y en ese momento estuvo mucho más enfocada. No tuvieron problemas de identidad para trabajar en la subsistencia del hogar, y fueron ellas quienes dijeron “dejemos de consumir los grandes medios”, los cuales alimentaban el humor social. Las clases medias sabían que un país no puede explotar y se pusieron a pensar qué iba a hacer el Fondo Monetario con sus vidas, y a partir de ahí comenzó el despegue y ordenar la cabeza.

SD: ¿Cómo lo ves hoy?

AS: Más complejo e inasible. Veo a la gente más madura aunque está amargada en las encuestas que hacemos y hay mucha preocupación. No noto esa cuestión explosiva y ayuda lo que ha ido haciendo el Estado, y que estemos guardados con restricciones.

SD: Y el rol de la mujer, ¿es tan importante como en el 2001?

AS: Sí, para mí la mujer es el pilar, la que pone foco y clarifica. Veo una situación económica muy compleja, con una sociedad deprimida que padece horrores pero que igualmente le quita dramatismo, y en ese punto para mí la mujer es fundamental.

SD: Ultima pregunta académica: ¿cómo imaginás la sociedad con la llegada de la vacuna?

AS: Me cuesta mucho pensarlo pero cualquiera de nosotros que sepa cómo funcionan estos plazos, se da cuenta que la vacuna no va a estar en dos días, y menos que tenga distribución masiva. Tenemos un gobierno que no logra llevar bien la cuenta de los muertos y problemas de gestión que rayan la imbecilidad. La población está decretando la salida del confinamiento antes que el gobierno, y hasta los mismos dirigentes juegan con eso y lo va aceptando.

SD: ¿Cuál es tu hobby?

AS: Miro series, me gustan las inglesas, ahora estoy viendo una coreana llamada Stranger. También las escandinavas, soy un enamorado de su modelo. Y camino mucho dentro de la normativa que se permite, además por supuesto de cuidar los afectos.

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