El corte de las rutas A012 y 14 supo ser uno de los piquetes más duros de la
provincia. Los productores autoconvocados de Acebal, Mugueta, Pueblo Muñoz, Arminda, Armstrong,
Pujato, Fuentes, Zavalla, Coronel Domínguez, Uranga, Soldini, Villa Amelia y Pavón Arriba, que lo
nutrieron, volvieron en las últimas semanas dos veces a las rutas para entregar panfletos a los
automovilistas.
La victoria del ruralismo en el Senado no desactivó las asambleas, la
conectividad entre los piquetes y la participación en las discusiones del sector. Reinaldo Canillo,
productor de Acebal, contó que en los panfletos que entregaban en la autopista "se explica que la
125 no fue derogada, como se dice, sino que se limitaron algunas cláusulas, planteamos que los
fertilizantes aumentaron 300 por ciento y hablamos sobre las maniobras de los exportadores, que
perjudican a los pequeños y medianos productores".
Las demandas pintan un panorama desolador para el sector, como si la batalla por
las retenciones móviles no se hubiera ganado a tal punto de disparar una dura crisis de
gobierno.
Deudas pendientes
Por estos días, también el dirigente entrerriano Alfredo De Angeli prometió
volver a las rutas y la agitación crece en sectores como el ganadero, que claramente no avanzó en
su pleito con el gobierno nacional. Si bien en cada rubro del sector hay motivos para encontrar un
conflicto, lo novedoso es la reacción.
La dinámica de lucha que los ruralistas mantuvieron durante más de 130 días
comenzó a reflejarse en una activa participación en periódicas asambleas, más allá de los actos que
las entidades del campo comenzaron a organizar en los últimos días.
Los hombres de campo —en especial los pequeños y medianos— se muestran dispuestos a
seguir involucrados en política, al menos sectorial.
Hugo Quiroga, director del doctorado en ciencias políticas de la Facultad de
Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), ató esta
dinámica a la emergencia de las clases medias rurales pero también por los sectores medios del
interior de la Argentina como nuevo actor político.
"El campo —señaló— se convirtió en un actor político con influencia
en el poder, antes actuaba como actor social que luchaba por sus propias reivindicaciones pero el
conflicto transformó a ese actor social en político, sobre todo cuando el campo recibe la adhesión
de los sectores medios urbanos y se plantean en la agenda pública reivindicaciones de las economías
regionales".
Los autoconvocados
Dentro de este actor político aparece un sector mucho más radicalizado, que en la protesta tiene
posiciones intransigentes: los llamados autoconvocados, que no responden a ninguna de las cuatro
entidades del campo que timonearon las medidas de fuerza y la relación con el gobierno
nacional.
Los protagonistas más intransigentes son quienes hoy salen primeros a plantear
que nada está resuelto, que los problemas no se solucionaron, y vuelven a las rutas y realizan
asambleas para debatir los puntos críticos del sector. Algunos hasta se animan a decir que "todo
está peor que antes del 11 de marzo", fundamentalmente porque los precios de los granos
bajaron.
"Los autoconvocados son instancias que aparecieron en muchas de las luchas, es
una figura que empieza a ser novedosa porque la democracia tiene formas de representación
tradicionales, como los partidos políticos o las representaciones sectoriales, pero estas formas
tradicionales fueron desbordadas por nuevas formas de representación y aquí aparecen estos actores
que dicen no estar con la forma institucionalizada de representación, aunque pueden confluir en la
lucha", indicó Quiroga.
El surgimiento de una militancia agraria muy activa, compuesta en buena parte
por jóvenes productores que no tenían experiencia en la materia, y con fuerte inserción en sus
territorios, abre un mundo de nuevos dirigentes y estrategias de posicionamiento dentro y fuera del
sector.
En el sur de Santa Fe, por ejemplo, Federación Agraria Argentina logró
capitalizar su exposición en el conflicto con la conformación de nuevas filiales o la reactivación
de delegaciones que estaban en stand by.
Daniel Bodo, representante de la entidad en Casilda, explicó que están listas
Carcarañá y Coronel Bogado y se están armando delegaciones en Arequito, Acebal y Fuentes. Además,
se están reorganizando Armstrong, Los Molinos, Santa Teresa, Chanear Ladeado, Cañada de Gómez,
Villa Constitución y San Genaro. Es más, entre las filas federadas aseguraron que muchos de los
productores que durante el conflicto se manifestaron como autoconvocados en la actualidad se
inclinan por sumarse a la organización.
Como el campo, los autoconvocados no son uno solo. Su forma futura de
organización es difícil de aventurar, como así también la interacción que tendrán con las entidades
tradicionales.
Mario Fabro, dirigente de la filial Maciel de FAA y referente de la línea
interna "Chacareros federados", pronosticó que una importante instancia de debate se abrirá en el
congreso anual de la entidad que se realizará a principios de septiembre en Rosario. "Creemos que
el congreso de FAA es el verdadero ámbito de discusión de la problemática agropecuaria nacional, se
discutirá como seguir adelante en cada producción", recalcó.
Ese congreso no es ajeno al nuevo cronograma de asambleas y volanteadas ruteras
que aparecieron en Santa Fe y Entre Ríos. Sobre el final del congreso de Federación Agraria deberá
anunciarse quien presidirá la institución rural durante los próximos dos años. Todo indica que la
lista que lidera Eduardo Buzzi no tendrá oposición para su continudad al frente de la FAA. Resta
por definir cuál será el espacio que ocupe el mediático Alfredo De Angeli. Algunos especulan con
que podría quedarse con la vicepresidencia.
El punto es que la lucha agraria encuentra hoy a miles de productores que no se
volvieron a su casas tras el voto "no positivo" de Julio Cobos y quieren seguir participando
activamente en la política sectorial. Este nuevo protagonista continúa demandando activamente una
respuesta a su agenda y no se baja de la escena.
Quiroga consideró que este nuevo actor político, las clases medias rurales
acompañadas por las clases medias urbanas y los autoconvocados "permanecerá un tiempo más en
acción", alzando la voz de "las demandas de las economías regionales, federalismo relacionado con
la búsqueda de una coparticipación más equitativa".
Los límites de la protesta
No obstante, advirtió que si bien la sociedad en términos generales brindó su apoyo al campo
"porque además se juntaban un conjunto de demandas, como por ejemplo la inflación, ahora no
resistiría otro desabastecimiento de alimentos e insumos".
"Este sector apoyó el conflicto pero frente a la decisión volver a cortes
sistemáticos tan prolongados no sabría cuál sería la reacción", estimó.
A su juicio, el conflicto del agro "no fue un conflicto efímero, acá hay
reivindicaciones de sectores urbanos que están vinculados al campo, del comercio, de las ciudades
del interior y la agroindustria".
"Esos actores políticos van a seguir ejerciendo una influencia en la agenda
pública, tal vez no con la virulencia de los cuatro meses, con los cortes de ruta. Es muy difícil
que este actor político deje de serlo y vuelva a la situación previa al 11 de marzo. Como el
conflicto no terminó y todas las demandas están vigentes es probable que este actor político
continúe ejerciendo influencia y vetando las decisiones del poder. Probablemente no será eterno
pero sí perdurará algún tiempo", aseguró el especialista.
Las corporaciones agropecuarias, como Federación Agraria Argentina (FAA),
Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Confederación
Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), salieron fortalecidas del conflicto.
Los homenajes en los eventos agropecuarios posprotesta, incluidos los de
organizaciones que hasta no hace mucho tiempo veían a las gremiales del sector como piezas de
museo, son una muestra de ello.
"Las cuatro entidades lograron reuniones multitudinarias que no se veían desde
1983, aunque también fueron importantes las del Partido Justicialista. Hubo un sociedad movilizada.
En el futuro no hay que olvidar que estas asociaciones son corporaciones que representan intereses
gremiales, no son partidos políticos y su rol no es sustituir a los partidos políticos", señaló
Quiroga.
El investigador aclaró que "esto no quiere decir que ante un conflicto como el
que ocurrió no puedan ser actores políticos, momentáneamente, pero la función de estas cuatro
asociaciones gremiales que en verdad representan intereses corporativos, es seguir representando
estos intereses, no tienen que tener un programa de gobierno, tienen que tener programas
sectoriales para su propio sector y esto lo tienen que tener en cuenta porque sino estaríamos
hablando de una sociedad corporativa, y no es así", especificó el investigador de la UNR.