Las copiosas lluvias que entre el domingo y el lunes afectaron a la ciudad de Rosario provocaron serios problemas en los edificios escolares. El caso de la escuela Gurruchaga, de Salta al 3500, donde se cayeron los techos de cuatro aulas fue el más difundido, pero por lo menos otros 30 establecimientos de la ciudad dieron clases en medio de aulas, patios o baños inundados. De acuerdo a un relevamiento realizado por el Fondo de Asistencia Educativa, la humedad y las filtraciones son el principal problema edilicio que tienen las escuelas de la ciudad. Un mal augurio, justo cuando los especialistas pronostican una primavera mucho más lluviosa que lo habitual por la presencia del fenómeno del Niño.
Sólo durante la tarde del lunes, en la cuidad cayeron unos de 31 milímetros de lluvia, de los cuales unos 20 milímetros se desplomaron al comienzo de la tormenta y en muy pocos minutos, según se advirtió desde Defensa Civil. Después de una prolongada sequía y sin el mantenimiento adecuado de canaletas y desagües, la tormenta se hizo sentir en muchas escuelas.
En el complejo Gurruchaga se retomaron este martes las clases del nivel secundario después de que cayeran los cielorrasos de cuatro aulas, lo que obligó a reubicar a los adolescentes que se encontraban dando clases. Los videos y las imágenes que mostraban la cantidad de agua que ingresó a las aulas se viralizaron rápidamente.
Una experiencia similar vivieron los alumnos de la escuela secundaria Nº 393, 5 de Agosto, de la zona sur. En el galpón de Alice al 4900 donde funcionan los talleres del colegio, se inundaron todos los salones, lo que obligó a reunir a los alumnos en las aulas de la sede principal.
"No es la primera vez que pasa, el edificio tiene problemas de desagües y cada vez que viene una tormenta fuerte, el agua cae por los techos", se quejó una docente. El problema no es sólo la humedad y la necesidad de trasladar a los alumnos, sino también la posibilidad de que el agua afecte el tendido de luz y se electrifiquen las paredes de los salones.
En la escuela Nº 56 Almafuerte, de Salta al 2500, la tormenta también fue un dolor de cabeza para asistentes escolares y docentes. El salón de actos se inundó por problemas de filtraciones del techo, pero cuando el personal se propuso secar el piso, se dieron cuanta de que las rejillas no daban a basto, el agua brotaba por los pisos, en lugar de escurrir. "Llovía de arriba y también de abajo", ilustró una maestra. El lugar es usado por los chicos para las clases de educación física, afortunadamente este lunes el lugar no estaba en uso.
Desde la dirección del establecimiento, recordó la docente, se reclaman arreglos para el edificio desde hace varios meses, entre otras cosas el recambio de varias chapas del techo del salón de actos y el mejoramiento del sistema de desagües.
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Un Rosario de pedidos
La ciudad tiene 313 edificios públicos destinados a escuelas, en los que funcionan 426 instituciones de nivel inicial, primario, secundario, terciarios, centros de capacitación laboral y escuelas para adultos. Muchos son inmuebles centenarios, otros fueron construidos durante los 50 del siglo pasado, la última gran iniciativa de construcción de escuelas fue en los 90, apurada por la implementación de la ley federal.
Las tareas de mantenimiento y pequeñas refacciones de todos estas construcciones está a cargo del Fondo de Asistencia Educativa (FAE), integrado por fondos del municipio y la provincia.
Entre el lunes por la tarde y este martes por la mañana, a las oficinas del FAE llegaron unos 30 pedidos de auxilio por las consecuencias que dejó la tormenta. "En gran parte fueron por aulas, patios, oficinas o baños donde filtró tanta agua que se inundaron", explicó el presidente del FAE, Rubén Rosa.
Los mayores problemas se registraron en la Gurruchaga, la 5 de Agosto y la Almafuerte, pero también en el jardin Nº 279, de Montevideo 6720; y las primarias Nº 117 Islas Malvinas, de España 4596; la Nº 1347 Athaualpa Yupanqui, de B. Suárez 5020; la Nº 120 José María Rondeau, de San Luis al 5.500; la Nº 565 Bartolome Mitre, de Mendoza al 7300 y la Nº 60 Mariano Moreno, de Paraguay al 1200.
"Estamos permanentemente atendiendo las necesidades de las escuelas", destaca el presidente del FAE, no obstante advierte que los "años" de desinversión en el mantenimiento de los edificios, la cantidad de establecimientos y la antigüedad de muchas instalaciones muchas veces juegan una mala pasada.
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El cambio de ciclo
Durante los primeros días de octubre, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anunció oficialmente que las condiciones del fenómeno climático de "El Niño" estaban presentes en la región y que, de acuerdo a los pronósticos, existe un 99 % de probabilidad de que sus condiciones se mantengan presentes durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre 2023.
El Niño es parte de un fenómeno climático natural que muestra dos situaciones opuestas, El Niño y La Niña, ambas causa de cambios significativos en la situación meteorológica mundial. En el país, la influencia de El Niño aumenta la frecuencia y la intensidad de precipitaciones en gran parte del centro-este y norte argentino.
Con este pronóstico, el FAE realizó un relevamiento sobre el estado de los edificios escolares y su capacidad de adaptación al aumento de las lluvias. La consulta a las escuelas se hizo el mes pasado y de esta forma detectaron que la falta de impermeabilización o las filtraciones son uno de los mayores problemas de infraestructura escolar.
"Son dificultades que tienen la mayoría de los edificios", apunta Rosa y destaca que con este diagnóstico iniciaron un trabajo sistemático de limpieza de techos, canaletas y de rejillas tapadas o renovación de sectores de membrana. Al mismo tiempo, armaron un listado de aquellos establecimientos que demandan intervenciones más profundas.
El listado será presentado a las próximas autoridades educativas a la espera de poder establecer un cronograma de trabajo que permita establecer un orden de prioridades "para atender más rápido la situación de aquellas escuelas que más problemas tienen", concluyó Rosa.