Cultura y Libros

Leer a los rosarinos

La propuesta sedujo de inmediato y se concretó velozmente en realidad: una colección de libros que agrupara a los autores de la ciudad para que los leyeran los estudiantes secundarios. Sus tres responsables, Federico Ferroggiaro, Nicolás Manzi y Rosana Guardalá, charlaron con este suplemento y revelaron pormenores de un proyecto audaz, que está siendo muy bien recibido

Domingo 12 de Agosto de 2018

Están dispuestos en semicírculo, en el patio de la Escuela 430, ex Nacional 1. El sol del mediodía propicia la lectura al aire libre. Antonella, una de las alumnas, es la encargada de leer en voz alta los primeros párrafos de Deux ex machina, cuento que forma parte del libro Variaciones del fantástico (Editorial Casagrande, 2018).

Si bien el material se abre con otro relato, comienzan por el cuento de Moscato a pedido de Chiara, quien apenas recibió este título de la colección Rosario se lee, lo leyó completo en su casa y quedó encantada con esta historia. La situación del cuento es, desde el principio, insólita: una chica, víctima del aburrimiento, decide crear la máquina de la resurrección, a partir de una página de internet del tipo "Hágalo usted mismo". La línea argumental de la historia relata el desarrollo y la prueba de esta máquina. El cuento se encuadra dentro del género fantástico, de ahí que ciertos elementos activen una trama atrapante e imprevisible.

Luego de la lectura, hay conversaciones, preguntas de la docente, algunas respuestas y comentarios sobre lo leído. Valeria Castillo es la profesora a cargo de las actividades que se proponen en el libro. En una de ellas, se les pide a los estudiantes que elaboren una posible entrevista a la inventora de esta particular máquina. Franco, otro de los estudiantes, apunta: "¿Cómo escribió el relato siendo un gato? ¿Por qué cree que Dios no ha hecho nada al ver la situación desde el cielo?". En la entrevista de Antonella puede leerse: "¿Cómo hizo para construir una máquina de resucitar con cosas compradas en una ferretería?".

El mundo de lo fantástico, fuera de la lógica y de las leyes naturales, posibilita experimentar nuevas perspectivas y resignificarlas. La aventura a través de la lectura de estas páginas es un condimento que el equipo de Rosario se lee se ha propuesto desde el inicio. En las Instrucciones (posibles) para leer y descubrir este libro abren la apuesta: "Creemos que los libros nos invitan a la aventura; éste no tiene por qué ser la excepción".

De este modo, la literatura hecha aquí y ahora ha llegado a las escuelas. La serie Rosario se lee, editada por Nicolás Manzi y Federico Ferroggiaro, está compuesta de tres libros reunidos por género: La imposible realidad, Variaciones del fantástico y Los Reinos de Poesía.

Ferroggiaro coordinó el equipo y realizó la selección de escritores, textos y docentes de los dos libros de cuentos. Rosana Guardalá hizo esto mismo con Los Reinos de Poesía. Además, entre Ferroggiaro y Guardalá coordinaron el trabajo de los docentes con los cuentos y poemas seleccionados. Esta tarea también contó con las lecturas y sugerencias de Manzi y de Pablo Colacrai. La edición y corrección final estuvo a cargo de Manzi, quien además junto a Adriana La Sala fueron los responsables del diseño.

La idea inicial surge a partir de la búsqueda de que lo que se escribe en Rosario, sea leído también aquí. Búsqueda que —según relata Ferroggiaro— ha desvelado históricamente a los editores y escritores rosarinos. Las escuelas, entonces, toman un papel central y se presentan como un elemento clave en este tan novedoso como valioso camino:

"Por lo general, las tiradas de los libros de autores de la ciudad no superan los 300 ejemplares —explica Ferroggiaro—. En algunos casos, muy pocos, la cima alcanza los 500. Una cifra menor, si se compara con los escritores de mercado. El tema es que no existe una difusión importante del trabajo de los poetas y narradores de Rosario y que esa cuestión no está directamente ligada a la calidad (o la falta de) las producciones propiamente dichas. Más bien, se trataría de una carencia de la escena literaria de la zona que, sin haber desarrollado todavía un marketing literario, permite que las editoriales-empresas y sus medios asociados impongan modas y tendencias unificadas, restringidas, que opacan a todo aquello que no han asimilado o incorporado a su mecanismo".

En relación con los libros y su transmisión cultural, en Leer el mundo Michèle Petit relata este movimiento opuesto al esperable. La antropóloga cuenta cómo las nuevas generaciones muchas veces ofician de mediadores y son quienes convidan a sus mayores con textos y autores que los adultos aún no conocen. Así también lo plantea Ferroggiaro:

"Entendimos que la escuela podía ser un espacio adecuado para acercar los textos de los escritores locales y empezar así a hacerlos conocer, a que sean leídos y trabajados por profesores y alumnos en el aula. De ahí, llegarán a los hogares y podrán ser leídos por más gente".

En diálogo con Cultura y Libros, los responsables de Rosario se lee hablaron acerca de la necesidad de nuevas propuestas que amplíen los estancados criterios editoriales, sobre el sentido de propiciar la llegada de este material a los estudiantes, y sobre los lineamientos que los han guiado para la concreción de estas obras:

EM_DASH ¿Qué teorías acerca de la lectura y de la escritura guiaron la producción?

—Federico Ferroggiaro: Más allá de las teorías en general, sobre lectura y sobre escritura, esta colección está pensada para ser leída y trabajada en las escuelas secundarias. Las grandes editoriales emplean un criterio poco innovador, reaccionario, a la hora de armar sus propuestas de un plan de lectura para los estudiantes. Básicamente, emplean una fórmula conocida: clásicos (o lecturas canónicas) adaptados o resumidos y textos que llegan con la etiqueta "para adolescentes" o "de 12 a 14 años" o cualquier otra clasificación etaria. Sobre los clásicos, en general, y más allá de su vigencia, o la necesidad de reformulaciones que deben operarse sobre el "original", entendemos que es positivo que "entren" en las escuelas, a pesar de que ya disponen múltiples canales de circulación: el cine, el cómic, las reelaboraciones y las adaptaciones, la oralidad, la parodia, entre otros. Sobre las novelas dirigidas a los adolescentes, se trata claramente de un producto de mercado, de una mercancía: no de literatura como nosotros pensamos que debe ser, una literatura que se interrogue por el lenguaje, que arriesgue, que explore sus límites. El bullying, la anorexia, la droga, la iniciación sexual, entre otros tópicos, aparecen en cómodas y breves novelitas, para que los jóvenes hablen y reflexionen de sus preocupaciones, de las que "deben" ser "sus" preocupaciones. Y no decimos que no lo sean, para algunos, para muchos, pero, nos preguntamos, ¿no hay en esa división de temas una deliberada exclusión de los jóvenes de determinadas discusiones que involucran a toda la sociedad? ¿No hay un deseo de apartarlos, de excluirlos, de silenciarlos? ¿No hay una clara intención de imponerles y hacerles reproducir modelos y valores? Nosotros partimos de cuentos y poemas que ya habían sido escritos y publicados en libros, en su gran mayoría, y que circulaban entre lectores de todas las edades. No hicimos adaptaciones, no cambiamos absolutamente nada, porque creemos que en la literatura no se trata de hacer concesiones o simplificar. Respetamos los textos originales, como están publicados, y confiamos la tarea de acompañar u orientar a los jóvenes lectores a quienes son expertos: los docentes de lengua y literatura. Estamos seguros de que con las sugerencias y las actividades que propone cada docente a partir de cada cuento o conjunto de poemas, el alumno puede hacer una lectura y un abordaje productivo de los textos. Y si a eso le sumamos lo que puede surgir en cada aula, en cada grupo, con el docente que está en el curso, sin dudas, y ya varios nos los han dicho, las experiencias son interesantísimas, extraordinarias.

EM_DASHEn el ensayo Nadie cerca o lejos (2005) Eduardo D'Anna expone cómo el sistema cultural argentino funciona de manera centralista. Buenos Aires aparece como la única responsable de establecer contacto con la cultura occidental, mientras que en el interior se van gestando identidades provinciales que, según este ensayo, no permiten expresar a las ciudades ciertos rasgos propios. ¿Creen que esto ha ido cambiando? ¿Hay cierta aperturaNONBREAKING_SPACEenNONBREAKING_SPACEyNONBREAKING_SPACEhaciaNONBREAKING_SPACElas producciones locales? ¿Hay cierta "gestación" de identidades o de grupos culturales que propongan improntas auténticas, diferenciadas?

—Nicolás Manzi: Retomando a D'Anna, en conversaciones posteriores con él también hemos llegado a conclusiones que difieren de la tesis mencionada. Hay varias dificultades, escollos, para cualquier producción que se realice desde el interior, que tienen que ver con el mercado, con la exposición del producto, con su distribución. De todas maneras, creemos que para construir algo lo suficientemente sólido hay que hacer un trabajo de difusión y este programa es parte de esto. O sea, es una apuesta amplia que no se limita a las antologías ni a los estudiantes, sino que apuesta a construir un mercado desde la difusión del material en espacios que no llegarían directamente. Acentúo la cuestión de la difusión y me refiero específicamente a los medios de comunicación masivos, que es el único material al que accede el grueso de la sociedad rosarina, insistentes en replicar ese código centralista. Cambiar eso lleva tiempo, y es lo que nos proponemos.

EM_DASH¿Cómo ha sido el proceso de selección de las obras?

—FF: Nuestra propuesta fue elegir narraciones y poemas que nos gustaran, que consideráramos de calidad, que respondieran a la idea rectora de cada volumen. En cuanto a los libros de narrativa, a algunos escritores ya los teníamos en la cabeza: sabíamos que tenían que estar sí o sí porque lo canónico, los consagrados, necesariamente, ocupaban una parte de las antologías. Había que elegir los textos, qué cuento encajaba con la idea que queríamos transmitir del escritor y del género, y eso llevó lecturas y conversaciones. Sí fue más difícil al momento de sumar a los que no se presentan como indiscutibles. Quiero decir, los escritores de cuarenta o treinta y tantos años que, aun con varios libros publicados, con premios, con circulación, no están "reconocidos" ni tienen la carrera de Jorge Riestra, Alma Maritano o Angélica Gorodischer, por ejemplo. Algunos queríamos que estuvieran porque nos gustan, y mucho, pero leímos y releímos a varios antes de decidir. Algo parecido sucedió con las escrituras más emergentes. En cuanto a la cantidad, sí, sin dudas quedaron muchos textos y escritores sin incluir… es el precio de armar una antología: darte cuenta de que fuiste injusto con las exclusiones pero, sin embargo, el espacio, la cantidad de páginas te obliga a eso.

EM_DASHY en cuanto a los géneros elegidos, ¿costó decidirse por los que finalmente conforman la serie?

—FF: De algún modo, la cuestión de cuáles serían los volúmenes venía definida por los NAP (Núcleos de Aprendizaje Prioritarios) y otros documentos ministeriales (del Ministerio de Educación de la provincia) en los que dan las pautas o el marco de qué contenidos y desde qué perspectiva, por no decir marco teórico, debe enseñarse literatura en la secundaria. Tratamos de seguir esos lineamientos pensando en que estos libros fueran valorados también por las autoridades educativas como un posible recurso a sugerir para cumplir con lo que ellos mismos propusieron. Es decir, la enseñanza de la literatura "regional" (cuidado con este concepto), en el marco de la literatura latinoamericana y universal. En otras palabras, cuáles eran los libros, lo teníamos resuelto. Sí pensamos otros libros más, otros géneros, pero sabíamos que teníamos que proponernos un objetivo realizable.

EM_DASH ¿Cómo están siendo recibidos los textos en las escuelas?

—FF: Las experiencias que nos están contando son muy buenas. Los cuentos gustan y también los poemas. Lo que más llama la atención es que los pibes se sorprenden de que haya escritores en Rosario… y vivos. Nos contaba una profe que, cuando dijo que había conocido a Marcelo Britos, los alumnos no podían creer que los escritores fuéramos seres comunes y corrientes, accesibles, que se pueden encontrar en cualquier bar o lugar de la ciudad. Eso es un síntoma de la falta de difusión de la que hablaba antes. Y, también, a las claras, de una terrible idealización del trabajo de los escritores. Idealización que, por suerte, está en retroceso.

EM_DASH¿Hay ideas de ampliar la colección?

—NM: Sí, hay ideas, estamos viendo con la Editorial Casagrande de armar otros libros para la secundaria, pero ahora tenemos toda la energía puesta en que Rosario se lee llegue a las escuelas, a los docentes y a los alumnos.


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