Domingo 15 de Septiembre de 2019

Hay que aprender a silbar en

soledad, porque la ley no

escrita es ¡sálvese quien pueda!

Para acompañarse en medio

de la noche, mejor silbar

una melodía estúpida,

(nadie dice que sea

una de Brahms, de Chopin

o de Giuseppe Verdi).

Dos o tres notas, nada más,

inconexas… inaudibles casi…

Que nazcan y mueran, una tras

otra, en la vecindad

todavía móvil, todavía

reconocible de los labios.

(No digo fumarse un cigarrillo,

por eso de los francotiradores).

Pero una melodía tonta,

sigilosa, raquítica, tal vez sea

lo único que puede funcionar

(en medio de la noche)

como chaleco antibalas.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario