Estos últimos días salieron a la luz hechos de violencia entre adolescentes, y más de uno se ha asombrado. ¿De qué nos sorprendemos? No es culpa de los chanchos si no del que les da de comer y en este caso, quien se encarga de alimentar es la sociedad. Qué se le puede enseñar a un adolescente si el mundo todos los días muestra su peor cara: guerras, prisioneros torturados, chicos que mueren de hambre. Y no nos olvidemos de los campos de concentración, la Inquisición, las dictaduras que desaparecieron a miles de jóvenes, los pueblos originarios masacrados. También podemos destacar el rol de las películas, que sacan las escenas de sexo (acto natural de los animales) pero dejan que la sangre fluya como un río, y de los videojuegos que te premian por mutilar. Todo eso no es tenido en cuenta y sólo piensan cómo erradicar la violencia entre los adolescentes sin mover las piezas. Pero mientras la sociedad siga sumergida en mares de sangre, es imposible mostrarles a quienes son el futuro el camino correcto.

































