A esta altura del año los balances son inevitables. Por eso, quienes de un modo u otro nos acercamos a la Asociación Amor (que ayuda a los niños, jóvenes y adultos con fibrosis quística), queremos agradecer profundamente un año más de trabajo silencioso pero efectivo, el que llevan adelante esas personas que le quitan horas al descanso y a tantas actividades para que la vida de los otros sea un poco más fácil. El 2007 ha sido un año complejo, intenso y movilizante para todos. Pero ellas y ellos no bajaron los brazos y siguieron adelante, demostrando que la unión nos fortalece. A Analía, porque con su energía arrolladora siempre tiene una respuesta. A Carmen, porque con su entrega y alegría pone luz allí donde hay oscuridad. A Susana, porque viene de pasar momentos complicados pero nunca deja de estar cuando la necesitamos. A Hugo, por su compromiso y porque no teme estar entre tantas mujeres. A Natalia, por su profesionalismo y calidez. A Ana María, porque su saber nos alivia. A Adriana, porque aunque le tocó el peor de los dolores sigue honrando la vida con cada acción. A todos los que de algún modo aportan su granito de arena para que la asociación crezca y se fortalezca. Y finalmente a ellos: nuestros hijos, hermanos, nietos, que son los verdaderos destinatarios de esta lucha que es larga y difícil pero que se hace pequeña cuando los vemos sonreir. ¡Feliz Año para todos! Dios los bendiga.























