Luego de disfrutar unas hermosas vacaciones junto a sus familiares y amigos, el lunes 21 de
enero por la noche prepararon todo el equipaje para emprender el retorno el martes 22 por la
madrugada. Sin embargo, cuando mediaba la noche mi padre escuchó un ruido, se levantó, miró por la
ventana y estaba todo en orden. A las 4 AM cuando se levantaron para salir quedaron totalmente
paralizados. Se habían llevado su camioneta con todo el equipaje listo y todas las pertenencias
personales. Ante la desesperación e impotencia por quedarse con la ropa de viaje solamente y con
poco dinero, deambularon por Garopaba (lugar donde alquilaron una casa en el barrio Panorámico) sin
conseguir dónde radicar la denuncia. Debieron trasladarse a Florianópolis para hacerla, y allí
encontraron a muchos argentinos en las mismas condiciones: ¡asaltados y solos!, porque la embajada
de Argentina no "puede hacer nada por los turistas asaltados". Cuando mi padre solicitó que
tramitaran un vuelo para Argentina le cobraron comisión, además de advertirle que ellos no tienen
dinero para financiar nada, ni siquiera con compromiso de devolución. Mi padre resolvió rápidamente
esta situación gracias a la ayuda de amigos y familiares. La presente tiene como finalidad alertar
a todos los turistas argentinos que viajen a Brasil.


























