La señora Nereida Brumat Decker manifiesta que hace muchos años que participa de los Oficios del Viernes Santo, y que "siempre se ha rezado respetuosa y piadosamente por el pueblo judío". Dice además que: "Los cristianos consideramos a los que profesan la religión judía como nuestros hermanos mayores". Bueno, evidentemente tuve mala suerte, porque a mí me tocó aquello de: "Orar por los pérfidos judíos", "los que tienen un velo en el corazón", "el pueblo obcecado", "que vive en las tinieblas" y también aquello que es la guinda colocada en la cúspide del postre: "Jesús era judío, pero era un judío bueno". Saque usted sus conclusiones y de paso infórmese. Lo peligroso y lamentable de sus manifestaciones se encuentra en lo de: "Confeso ateo y no menos masón", completado con lo del "Nº 666". Vivimos en el siglo XXI y por suerte, por lo menos a ojos vista y por ahora, no funciona la Inquisición, es decir que tenemos el derecho de ser ateos, masones y llevar tatuado el Nº 666. ¿Sabía usted que San Martín, Mozart, Haydn, Beethoven, Goethe, Da Vinci, Bolívar, Franklin, Lincoln, Jefferson, Wagner y un buen número de distinguidos artistas e intelectuales fueron masones?, ¿y qué? Más respeto me merecen los ateos, masones y tatuados, que quienes piensan y hablan de los "pérfidos judíos".

































