Quisiera llegar a los lectores de este prestigioso diario para que este año, cuando levantemos las copas para brindar en Nochebuena esperando la Navidad, tengamos presentes en nuestras conversaciones, en nuestros recuerdos y sobre todo en nuestros corazones, a la única persona que es el motivo de esta festividad, me refiero a Jesucristo. En esta fiesta recordamos su llegada a este mundo naciendo humildemente en un pesebre de la aldea de Belén. Lamentablemente, en muchas mesas navideñas puede que esté ignorado, cuando en realidad tiene que ser el centro de la reunión. Por otro lado, no podemos dejar de reflexionar sobre el motivo de su llegada a este mundo, porque ese niño de Belén era Dios mismo hecho hombre y vino con el propósito de morir en la cruz del calvario para salvarnos de nuestros pecados y darnos la posibilidad de pasar la eternidad con Dios en el cielo. Dice la Biblia: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, que siendo aún pecadores murió por nosotros". Este fue el mensaje del ángel a los humildes pastores de Belén: "No temáis, porque aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo, que ha nacido hoy, un salvador que es Cristo, el Señor".

























