Como jubilado, me pregunto hasta cuándo tendremos que seguir sufriendo las metodologías de nuestra obra social, Pami. Para obtener turnos, el afiliado debe disponerse desde las cinco de la mañana para conseguir número, sea para atención médica, análisis u otra práctica. Si nos extendemos hasta las cirugías programadas, cualquiera sea su especialidad, no definen fecha de realización. Y aun es más intolerable, las cirugías de urgencia, ya que lo padecí hace algunos meses, cuando tuve que rogar durante dos semanas al interventor de turno para que autorice un derivación al Instituto del Quemado, ya que por las heridas sufridas tras un siniestro ígneo, el Policlínico Pami II carecía de especialistas e instalaciones específicas para estos casos. Imagino que cada jubilado y su familia tendrá una historia que contar y reclamos ante la gran institución. Resulta lamentable que para la obra social estatal cada jubilado represente un certificado de defunción caminado, mientras tanto los gobiernos de turno argumentan que en tiempos de crisis se debe economizar el presupuesto, y en tiempos de gloria pelear por las retención y demás ganancias. Pero nadie se digna a dar la cara y terminar con tanta burocracia.
































