Acuerdo absolutamente con la carta de Carlos Solero del pasado miércoles titulada "¿Nadie recuerda Cerro Corá?". Además de Cerro Corá (último capítulo de la Guerra de la Triple Alianza), Campamento Cerro León, Corrales, Estero Bellaco, Boquerón, Curuzú, Curupaytí, Humaita, San Fernando, Yataity Corá, Avay y Lomas Valentinas fueron algunas de las negras cuentas enhebradas en un largo y dramático rosario de destrucción y muerte. Fueron lugares que vieron asombrados la desigual lucha que los paraguayos libraron contra las fuerzas conjuntas de Brasil, Argentina y Uruguay; lucha que desintegró al floreciente Paraguay de 1865. En Campamento Cerro León se alistaron las huestes paraguayas al mando del mariscal Francisco Solano López; y en las barrosas aguas del arroyo Aquidabán, Solano López fue masacrado por una patrulla brasileña. El Campamento Cerro León inspiró a un autor anónimo para componer la galopa del mismo nombre, que en 1944 fue declarada canción popular nacional del Paraguay. Carlos Pellegrini, quien tuvo su bautismo de fuego en esa contienda, dijo: "No está escrita aún la historia de esa guerra. Ella vendrá algún día a excusar, o justificar tal vez, faltas u omisiones que nos llevaron a esos campos de batalla, que nada grande ni fecundo produjeron". No sé si la historia, pero la gente de sentimientos fraternales se pronunció en contra de esa acción militar devastadora, ejecutada en la tristemente célebre "Guerra de la triple alianza". Esperemos que los nuevos gobernantes, como el mejor homenaje a los mariscales Solano López y José Félix Estigarribia (héroe de la Guerra del Chaco) y a sus valerosos defensores, sepan encauzar al país guaraní por el anhelado camino de la grandeza total. Debo aclarar que no soy paraguayo, soy un rosarino que conoce el país hermano y que admira su litoral, prolongación geográfica y afectiva de nuestra región noreste por su paisaje, su música, sus hombres esforzados y sus bellas mujeres.

































