El hecho más novedoso del cierre de listas es la presencia del doctor Facundo Manes en el primer puesto de la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires presentada por el radicalismo. ¿Por qué? Por una simple y contundente razón: porque es médico. Siempre pensé que si hay una profesión que está en condiciones de mejorar a la política, de dignificarla, de hacerla más humana, es precisamente la medicina. Quien está acostumbrado a ver delante de sus narices el sufrimiento y, en muchos casos, la muerte, entiende mejor que nadie las carencias que afligen a las mayorías populares. Además, el doctor Manes tiene la ventaja de tener como ejemplos a preclaros médicos que honraron la política. Juan B. Justo y Nicolás Repetto fueron dos verdaderos prohombres de la política argentina. El doctor Justo creó el Partido Socialista y tradujo del alemán “El Capital” de Carlos Marx. Por su parte, el doctor Repetto llegó a ser candidato a la Vicepresidencia en 1932 acompañando al doctor Lisandro de la Torre. Ambos estadistas ocuparon, además, relevantes cargos legislativos. Otro gran médico argentino que llegó a la cima del poder fue el doctor Arturo Illia. De una honestidad acrisolada fue derrocado por las fuerzas armadas, el sindicalismo, la Iglesia, las corporaciones económicas y el poder mediático, en junio de 1966. También pueden servirle de ejemplo a Facundo Manes el médico socialista chileno Salvador Allende, quien fue derrocado por las fuerzas armadas el 11 de septiembre de 1973, y el médico socialista uruguayo Tabaré Vázquez, quien llegó a ser dos veces presidente, poniendo fin a la histórica hegemonía de los partidos Colorado y Blanco. Los galenos nombrados fueron verdaderos estadistas, especialmente los doctores Justo y Repetto, cuyo recuerdo no hace más que poner en evidencia la decadencia de nuestra clase política.


























