El jueves 17 en una carta de lectores se habló sobre el doble discurso de los gremialistas y de la preocupación que sienten ciertas personas (delegados) ante actitudes de sus representantes por los resultados de sus procederes, que no son los esperados y deseados. Me hago desde hace años las siguientes preguntas: ¿los cargos en los gremios son hereditarios y hasta que la muerte nos separe? ¿Cuántas listas hay para optar? ¿Se permite el pluralismo de ideas y partidos? Desde que tengo memoria desfilan en diarios, radios y TV las mismas personas integrando las cabeceras de las secretarías de los gremios y pareciera que cuando alguien sobresale, quiero creer que por capacidad, es eliminado. Si hay libertad, democracia y pluralidad de listas para elegir a las autoridades que bien o mal supimos conseguir, también se debería hacer lo mismo en los gremios que nuclean a tantos trabajadores en el país. Se debería entender que en la pluralidad está la riqueza y que en el diálogo inteligente y "educado" se encuentran las mejores soluciones para los representados. También corresponde desprenderse de todo partidismo e ideas sectarias, y comprender que más allá de haber estado al servicio de una causa, luego de cierto tiempo de permanencia no se tienen derechos adquiridos. Lo que sí se posee es la experiencia del ejercicio del cargo, pero las ideas se anquilosan y se debería permitir la introducción de nuevos talentos, gente con formación y capaz de dialogar con inteligencia y firmeza, sin compromisos más que con sus representados. Pero para todo esto se necesitan sensibilidad social, desinterés personal y por sobre todas las cosas grandeza de corazón, que hasta ahora no se ha demostrado.

































