Las declaraciones de Roulet, vicepresidente de CRA me dejaron algunas dudas: si habló del Ejército que torturó y desapareció personas me avergüenzo profundamente, pero si se refirió al de San Martín, Belgrano y tantos otros, estoy de acuerdo con él. Si al elogiar a la Iglesia involucró a algunos cómplices de la dictadura o a monseñor Storni, le erró lejos; pero si se refirió a la de Brochero, Angelelli o Mujica, estoy con Roulet. Y con el campo, si habló en nombre de los grandes capitales ajenos al trabajo rural, volvió a equivocarse; pero si lo hacía por los miles de mujeres y hombres que pasamos todos los días un buen rato lavándonos para sacarnos la grasa o el olor a bosta de vaca que nos acompaña por cuidar nuestra sojita, maicito, triguito o novillito, o insultando porque llueve o no llueve, o porque el gobierno de turno además de esquilmarnos nos basurea, ahí tiene razón. Lo que digo es que generalizar para juzgar es injusto o pérfido.

































