Cartas de lectores

¿Héroe o traidor?

Poco tiempo atrás la sociedad asignaba poca relevancia al rol del vicepresidente Julio Cobos. A la luz de varios de sus antecesores se le consideraba como un apéndice del poder central.

Viernes 25 de Julio de 2008

Poco tiempo atrás la sociedad asignaba poca relevancia al rol del vicepresidente Julio Cobos. A la luz de varios de sus antecesores se le consideraba como un apéndice del poder central. Las opiniones comenzaron a cambiar a partir de su convocatoria a gobernadores e intendentes para canalizar el conflicto entre el gobierno y el campo. Más aún cuando se adelantó a la decisión pública de la presidenta de hacer partícipe al Congreso de esa cuestión, de la que nunca debió haber estado ausente. Y el 17 de julio —en el mes de su nombre— se convirtió en héroe para muchos, mientras para otros "decirle traidor es poco". Una de las funciones del vicepresidente es la presidencia del Senado de la Nación —eje del régimen federal— pero despojado del derecho de voto salvo en los casos que se produzca empate a fin de evitar que un proyecto quede indefinidamente trabado. La Constitución ha querido darle un carácter de árbitro y como tal debe actuar con ecuanimidad. No es un empleado del Poder Ejecutivo ni le debe subordinación, sin perjuicio del cumplimiento de los compromisos preelectorales a que se hubieran establecido entre ambos. Pero son demasiados los problemas que tiene hoy el gobierno nacional por errores de conducción como para que las relaciones entre sus dos figuras principales surgidas del voto popular se agrieten por compromisos políticos que nada tienen que ver con la Constitución.

Carlos Alberto Parachú, LE 6.012.558

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