Parece mentira que, a más de 30 años de que el gobierno de Quebec (Canadá) le entregara a préstamo por dos años al Instituto Forestal Nacional (Ifona) dos aeronaves Canadair CL 215 Water Bomber, aun el país no cuenta con una sola unidad equivalente para el combate de fuegos forestales o de campos. La variante turbohélice Bombardier CL 415 de esa aeronave fue presentada una década atrás en Aeroparque "Jorge Newbery" y tampoco hubo resultado, sólo se trató de un golpe de publicidad. A duras penas se cuenta hoy con algunos equipos livianos que son monomotores de fumigación adaptados. Y es imposible que los mismos tengan éxito en los vastos incendios que sufre el país. Hoy nos siguen mintiendo, siguen dilapidando los dineros necesarios en cosas superfluas, por ello la escasez de equipos de emergencia bien iniciado el siglo XXI (faltan vehículos de rescate, camiones de bomberos, aviones hidrantes, ambulancias, helicópteros pesados con capacidad de extinción, etcétera). Nos siguen mintiendo y seguimos viendo impávidos como las llamas consumen todo, el humo lo tapa todo, los miles de muertos tapizan las rutas y la inacción sólo se limita a un maquillaje oportunista para la noticia del día, que seguramente el soberano olvidará cuando vaya a las urnas.

































