He podido leer y escuchar en los medios la satisfacción de miles de personas porque se reúne el Congreso por el conflicto del campo. Pregunto. ¿Nos va bien?, ¿estamos tomando la medicina correcta o nos estamos automedicando y vemos las cosas casi al revés? Quiere decir que ahora lo natural y correcto se ve como un logro heroico de quienes desde casi cinco años sólo han cumplido el estricto compromiso de pasar a cobrar el sueldo y el resto del tiempo haciendo campañas en pro o en contra del futuro de un país al borde del colapso manteniendo la salud con jarabe de pico. Entiendo que Dios nos ha puesto la prueba delante de los ojos. Deberemos ser muy cuidadosos y ser inteligentes en saber interpretar la señal. Que nadie se crea mayoría, que los 47.000 millones de dólares de reserva no salvan a ningún país menos al nuestro que debe el doble. Y que las épocas del populismo barato y altanero fueron cuando el Banco Central estaba lleno de oro y eso convertía en malo hasta a Pulgarcito. Hoy debemos pensar muy seriamente sobre qué nos depara el futuro, o sea mañana a las cero hora. ¿Porque si de seis meses de mandato se perdieron tres en un capricho, qué nos depara el destino para el resto? Nadie olvide que el tren pasa una sola vez.
































